ITALIA

La batalla electoral italiana se reduce a la ultraderechista Meloni contra el progresista Letta

A diez días de la cita con las urnas, la líder de Fratelli d’Italia y favorita para ganar las próximas elecciones italianas fija la agenda política, mientras el resto de candidatos tratan de hacerse hueco a codazos. Hasta Peppa Pig se ha colado en la campaña

Meloni y Letta, los favoritos en las elecciones italianas

EFEMeloni y Letta, los favoritos en las elecciones italianas

Hace un par de días, los italianos pudieron seguir el primer debate electoral cara a cara entre candidatos. Un total de 35 partidos diferentes (sí, 35, no es un error) piden el voto para el próximo 25 de septiembre, pero frente a las cámaras había solo dos cabezas de lista: a la derecha, Giorgia Meloni, la líder de Fratelli d’Italia y absoluta favorita, y a la izquierda, Enrico Letta, del Partido Democrático.

La imagen es el mejor resumen del momento que vive la campaña electoral a solo 10 días de la cita con las urnas. Y refleja también lo que llevan tiempo contando las encuestas. La ley electoral italiana prohíbe a los medios patrios publicar sondeos desde el pasado sábado y los últimos daban el 25% de los votos a Meloni y el 20%, a Letta.

Vaya por delante que los electores tienen siempre la última palabra y no sería la primera vez que contradicen las encuestas, pero con todo, el Partido Democrático no parece que pueda amenazar al ultraderechista, que concurre a las elecciones en coalición con la Liga Norte (Matteo Salvini) y Forza Italia (Silvio Berlusconi). Los tres suman algo más del 44% de los votos en los sondeos. Y eso con el sistema electoral italiano significa controlar prácticamente el Parlamento.

Los gráficos destacan al Movimiento 5 Estrellas (el primero en empujar a Mario Draghi hacia su dimisión), como tercera fuerza política con un 14,5% de los votos, por delante de la Liga Norte y de Forza Italia. Sin embargo, traducido en futuro poder, el porcentaje y los antecedentes con/contra el resto de los partidos no garantizan a su líder Giuseppe Conte un buen pedazo de la tarta.

Quizá por eso, el sentir general y el recogido en los análisis periodísticos se traduce en jornadas sin demasiada chicha política, sin grandes temas de debate ni grandes propuestas. Los candidatos recurren a las ambiciones históricas de cada frente electoral y a una actualidad dominada por el temor a la recesión, el aumento del coste del gas y la guerra en Ucrania.

Italia espera y depende de los fondos europeos. Acaba de aprobar, en un momento de tregua electoral, el segundo paquete de ayudas a empresas y familias. Draghi, que permanece en el cargo para despachar los asuntos urgentes hasta que se vote el próximo 25 de septiembre, habla poco y cuando lo hace es para subrayar que el país no se puede permitir ninguna modificación al denominado PNRR (Plan Nacional de Resilencia y Recuperación) que garantiza la llegada de muchos millones de euros desde Bruselas, en varios plazos. El próximo, de 19.000 millones si Italia cumple 55 objetivos del PNRR.

Lo más que ha arriesgado en este sentido Giorgia Meloni es a decir que hay que revisar las prioridades establecidas en el PNRR porque ha cambiado la situación en la que fue concebido. Ella, que lleva meses vistiendo el traje de moderada para intentar despojarse del de ultraderechista y antieuropeísta, no va (de momento) mucho más allá e insiste en que está a favor de la Unión Europea y de la OTAN y de Ucrania.

Derechos civiles y reforma de la Constitución

Enfrente, Letta agita la bandera del miedo para evitar la llegada de la ultraderecha al poder. “Existe una alarma por las cosas que puede hacer y que afectan nuestra vida”, ha advertido el cabeza de lista del Partido Democrático en televisión. “Pienso en el negacionismo de los efectos del cambio climático sobre el medio ambiente y en el tema de los derechos civiles. Y sí también hay preocupación en relación con nuestra democracia porque nuestra Constitución nació de la resistencia y el antifascismo y la derecha quiere cambiarla. Me preocupa que la derecha pueda tener los números para hacerlo sola, ya hablan de hacerlo para crear una República presidencialista”.

Es cierto, es parte del programa de los partidos de derecha. Desde Fratelli d’Italia y Forza Italia defienden la transformación en una República presidencialista con un sistema similar al francés. La Liga Norte reclama desde su fundación una organización territorial y política federalista. Meloni ha hablado de mezclar ambas propuestas con una reforma de la Constitución.

Otro de los temas estrella de cualquier cita electoral italiana, son los impuestos. La derecha propone una Flat Tax, esto es una tarifa plana aplicable a todos independientemente de los ingresos y beneficios declarados. Varían los porcentajes y las modalidades según el partido.

Salvini defiende un 15% de retención a los autónomos y empresas y después valorar extenderla a los asalariados italianos, independientemente de lo que ganen. Berlusconi alza el porcentaje al 23%, para todos sin mirar la base imponible. Y Meloni se ha sumado al argumento y ha propuesto una tarifa plana aplicable a los ingresos obtenidos por encima de una cierta cantidad, no determinada.

A codazos

Y en medio de todo esto, se cuelan los discursos que prometen más trabajo y puestos para los jóvenes y un salario mínimo y ayudas a los desfavorecidos y beneficios a las empresas y pensiones para las amas de casa… Son los codazos con los que el resto de los candidatos intentan hacerse hueco en los medios.

Es ilustrativo lo ocurrido en el primer debate electoral, aquel de hace un par de días. Lo organizó el Corriere della Sera, ante las sonoras protestas del algunos de los candidatos que acusaban al periódico italiano de actitud poco democrática al ignorarlos. Obviamente como medio privado que es no está sujeto al cómputo que garantiza la equidad en las apariciones en la televisión pública.

Así que lo llamativo no es eso, sino lo que hizo el líder de la coalición del Tercer Polo, Carlo Calenda, ex ministro de Economía con Matteo Renzi (ambos se presentan ahora en coalición): se plantó en una radio nacional y usó el micrófono para responder en directo a los temas sobre los que debatían Meloni y Letta en ese mismo momento. “Patético”, ha resumido el líder del Partido Democrático.

Peppa Pig

Con este panorama no extraña que hasta Peppa Pig se haya colado en la campaña electoral italiana y dado qué hablar sobre los derechos del colectivo LGTB+, muy muy limitados en Italia. Sí, la cerdita rosa más famosa de los dibujos animados ha sido protagonista durante días de una disputa política porque desde Fratelli di Italia (Meloni) y otros partidos de derechas, varios políticos han solicitado oficialmente a la RAI que no emita el episodio en el que aparece una familia con dos madres.

El episodio en cuestión, titulado “Familias” y ya visto por los niños del Reino Unido, muestra a uno de los nuevos amigos de Peppa, el oso polar Penny, que presenta a su familia: “Vivo con mi mamá y mi otra mamá. Una mamá es médico y la otra mamá cocina espaguetis. Adoro los espaguetis”.

“Es inaceptable la elección de los autores del dibujo animado Peppa Pig de añadir un personaje con dos madres”, ha recriminado el responsable de Cultura del partido de Giorgia Meloni y candidato a la reelección como diputado, Federico Mollicone. “Una vez más, nos golpea lo políticamente correcto y nuestros hijos pagan las consecuencias. No podemos aceptar un adoctrinamiento ‘gender’”.

No ha sido el único político que ha alzado la voz en contra de los guionistas de Peppa Pig. Y enfrente, tampoco el centroizquierda ha desaprovechado la ocasión para advertir de lo que viene si gana la derecha: censura e imposición de restricciones a la libertad, han venido a decir diferentes líderes.

El miedo a la abstención

Pero en realidad, a pesar de las declaraciones y los mítines, no es eso lo que más temen los candidatos. El mayor miedo, sobre todo de los partidos de centroizquierda, es la abstención. Según los últimos sondeos, entre indecisos y decepcionados sin gana alguna de acercarse a las urnas suman un 35,5% de los llamados a votar. En las últimas generales de 2018, se registró un 27,07% de abstención.

Por eso, en los últimos días se suceden los anuncios institucionales para fomentar el voto entre los jóvenes. Varios de ellos hablan ante las cámaras para desmentir que no les interese la política, para enumerar algunas de sus preocupaciones, para garantizar que ellos votarán y para invitar a quienes ya lo han hecho en otras ocasiones a hacerlo de nuevo “como si fuera tu primera vez”.

Berlusconi, volcado en las redes, sobre todo en TikTok, también se ha sumado a la caza del voto juvenil, a su manera: “Me dirijo a vosotros, a los que tenéis más de 18 años, pero no para pediros que me presentéis a vuestra novia…”.

Quedan solo 10 días para convencerlos. A ellos y a los millones de italianos que aún no saben a quién votar.

Sobre el autor de esta publicación

Isabel Longhi-Bracaglia

Isabel Longhi-Bracaglia (Madrid, 1968) es periodista. Comenzó a ejercer convencida de la importancia de la información local en varios medios hace mas de 30 años (Efe, Onda Cero, Telemadrid y El Mundo). En este diario, se especializó primero en temas sociales, en temas de comunicación después y en información internacional al final, antes de decidir mudarse a vivir a Italia. Desde allí, observa y cuenta en Republica.com lo que ocurre en este país, que la fascina.