Sebastian Kurz deja la política a los 35 años acorralado por la corrupción

El conservador Sebastian Kurz, figura dominante de la política austríaca en la última década, anunció este jueves, a los 35 años, su retirada de la política cuando se encuentra salpicado por acusaciones de corrupción. Su retirada ha desencadenado un terremoto en las filas conservadoras que culminó con la dimisión del jefe del Ejecutivo, Alexander Schallenberg, y el titular de Finanzas, Gernot Blümel.

Sebastián Kurz

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Sebastián KurzKurz, el joven político vienés fue durante años el "niño prodigio" de los democristianos europeos, tras haber sido secretario de Estado con solo 24 años, ministro de Exteriores con 27 años y jefe de Gobierno en Austria con sólo 31 años.

Tras su dimisión como canciller federal el 9 de octubre pasado, Kurz había mantenido la presidencia del gobernante Partido Popular (ÖVP) y el cargo de portavoz parlamentario de su formación. La idea entonces era dar un paso al costado de forma temporal para salvar el gobierno de coalición que los conservadores mantienen con Los Verdes desde 2020.

Sin embargo, la presión de la Fiscalía anticorrupción, que investiga las alegaciones en su contra, pero también el descontente interno en el ÖVP, ha ido creciendo en las últimas semanas hasta hacer inevitable la salida definitiva de Kurz.

Si bien las encuestas indican que un tercio del electorado del país le sigue apoyando de forma casi incondicional, como una especie de "mesías", Kurz es al mismo tiempo el personaje más rechazado -casi odiado- por el resto del espectro político.

En 2017 -al poco de asumir el liderazgo conservador- dinamitó la coalición del ÖVP con el partido socialdemócrata SPÖ y dos años más tarde forzó la salida del gobierno del ultraderechista FPÖ tras otro escándalo de corrupción y él mismo fue tumbado por una moción de censura.

Pero tras cada ruptura, Kurz salió triunfante en las urnas: en 2017 ganó con el 31,5 % y en 2019 con el 37,5 %.

Desde el punto de vista democristiano, todo lo que Kurz tocaba hasta hace poco lo convertía en oro para el ÖVP, un partido que en 2017 estaba en las encuestas por debajo del 20 % y que al inicio de la pandemia en 2020, se acercó en los sondeos a la mayoría absoluta.

Antes de llegar al poder en el ÖVP en 2017, los asesores de Kurz manipularon supuestamente encuestas -financiadas con dinero del ministerio de Finanzas- para mejorar su posición frente al entonces líder del partido, Reinhold Mitterlehner.

Tras forzar la dimisión de éste, Kurz asumió las riendas del ÖVP y anunció un "nuevo estilo" de gobernar y de hacer política, siempre con un discurso duro frente a la migración en Europa. Sin embargo, sus críticos aseguran que ese estilo consistió sobre todo en un sofisticado sistema de máximo control de la comunicación, siempre con un único objetivo: mantener a Kurz en el poder.

Al tiempo que crecían las acusaciones por corrupción contra él su discurso se volvió más polarizador y victimista, insinuando que los fiscales pretendían perseguirlo por motivos políticos.

Ahora, tras cuatro turbulentos años, el niño prodigio conservador se ha convertido, probablemente, en el "jubilado" más joven de todos los políticos de alto rango en Europa.

Terremoto político en Austria

La retirada de la política de Kurz ha desencadenado un terremoto en las filas conservadoras que culminó con la dimisión del jefe del Ejecutivo, Alexander Schallenberg, y el titular de Finanzas, Gernot Blümel.

En un comunicado, el canciller austriaco Alexander Schallenberg anunció su dimisión, ya que no desea asumir la presidencia del ÖVP, del que no era militante hasta ser nombrado ministro de Exteriores en 2020. "No es mi intención y nunca ha sido mi objetivo asumir el cargo de líder del Partido Popular (ÖVP)", señaló Schallenberg, canciller federal desde el 11 de octubre pasado tras la dimisión de Kurz.

Poco después, el ministro de Finanzas, Gernot Blümel, también miembro del Partido Popular y uno de los más estrechos colaboradores de Kurz, anunció asimismo la dimisión a su cargo, aduciendo razones familiares.

La anunciada renuncia de Schallenberg se hará efectiva probablemente este viernes, cuando el ÖVP prevé designar al nuevo líder en una reunión de la directiva del partido. Según la prensa austríaca, el candidato más probable es el ahora ministro del Interior, Karl Nehammer, quien será también el nuevo canciller federal.

"Tengo la firme convicción de que los dos cargos -jefe de Gobierno y jefe del partido más votado de Austria- volverán a estar pronto en manos de la misma persona", sostuvo Schallenberg, al que muchos han criticado por no tener un perfil propio y parecer más bien un títere de Kurz. Con apenas 52 días en el cargo, el diplomático, que tiene un perfil más técnico que político y apenas peso en el ÖVP, ha sido el canciller de menor duración en la historia de la república austríaca.

En caso de confirmarse su designación, Nehammer será el sexto jefe de Gobierno de Austria en los últimos cinco años, algo inusual en un país donde el consenso y lo previsible es un valor político fundamental.

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