MUERE ISABEL II

Guillermo y Kate, el verdadero futuro de la corona británica

En el siglo XXI, los duques de Cambridge han vendido y han consolidado su imagen de manera que un 42% de los británicos consideran que son el mayor activo de la familia real

Guillermo y Kate, el verdadero futuro de la corona británica

EFELos duques de Cambridge,el príncipe Guillermo y Kate Middleton. EFE/ Facundo Arrizabalaga Los duques de Cambridge,el príncipe Guillermo y Kate Middleton

Tras toda una vida a la sombra de su madre, la reina Isabel II, el príncipe Carlos llega al trono con una imagen tocada por los escándalos. Han pasado algo más de dos meses desde que el Sunday Time acusará al ahora rey de Inglaterra de “tirar por tierra el cuidado legado de su madre”. Entre el relanzamiento de imagen que le otorgó el Jubileo y los escándalos de las donaciones millonarias de la familia de Bin Laden a su fundación, la recién estrenada corona de Carlos III podría pender de un hilo.

A esto habría que añadirle las voces de muchos británicos que se desgañitan pidiendo que sea su hijo Guillermo quien asuma el trono. Según un sondeo realizado a principios de año en el diario Independent, el 42% de los encuestados consideró que Carlos, el eterno becario, debería dar un paso atrás y permitir que su hijo se convirtiera en el próximo monarca. De momento, tras el fallecimiento de la reina, Guillermo y Kate, los duques de Cambridge heredan automáticamente el título de duques de Cornualles, además del título del ducado de Rothesay y el del condado de Chester. Y han recibido el título de príncipes de Gales tras el primer discurso como Rey de Carlos III.

Como apunte, basta recordar que la reina Isabel II concedió el título de príncipe de Gales a su hijo Carlos el 26 de julio de 1958, pero no fue hasta el 1 de julio de 1969 cuando lo coronó en una ceremonia televisada celebrada en el castillo de Caernarfon (Gales).

Según escribió el periodista Tom Bower, Carlos de Inglaterra ha vivido siempre en una burbuja. Tiene fama de petulante, entrometido, excéntrico adicto al lujo y al buen vivir. Su hijo, por el contrario, es un personaje más cercano que ha crecido siendo el príncipe perfecto, amoroso, discreto y siempre entregado a sus deberes reales.

Biografía sorprendente

Guillermo acaba de cumplir 40 años y ya puede presumir de ser el protagonista de una sorprendente biografía que desvela aspectos hasta ahora desconocidos del primogénito de Diana de Gales y Carlos de Inglaterra. En Guillermo a los 40: la creación de un monarca moderno, el experto en casa real Robert Jobson sostiene que los roces que surgieron entre padre e hijo tras la muerte de Diana no se han pulido con el paso del tiempo. Jobson asegura que el duque de Cambridge no respeta la jerarquía de sus posiciones y que se siente "al mismo nivel" que su padre, puesto que ambos son herederos del trono. Lo eran. Hoy, uno es rey y el otro continúa siendo heredero.

William Arthur Philip Louis Mountbatten-Windsor, o lo que es lo mismo el príncipe Guillermo de Cambridge, nació en Londres el 21 de junio 1982. El primogénito de los príncipes de Gales estudió en la escuela Wetherby Prep School de Kensington. Su padre se negó a repetir la estricta y fría educación que había recibido, así Guillermo, al igual que su hermano Harry, creció cerca de sus padres hasta que comenzó la educación secundaria. Fue el primer futuro heredero al trono de Inglaterra que pasó por las aulas del prestigioso Eton College.

La vida le dio el primer revés a los 10 años con la separación de sus padres, un cisma repleto de escándalos. En aquella época, Diana, para superar el trauma de la ruptura, se aferró tanto a sus hijos que creó una dependencia emocional en cierto modo tóxica. “Para Guillermo, el colegio no solo era divertido, sino también fue un respiro de la creciente tendencia de su madre a apoyarse en él como si fuera su muleta emocional. Más tarde, Diana llegó a admitir en privado que le cargó demasiado con sus problemas”, escribe Jobson en su libro.

A pesar de todo, tras la disolución del matromonio, los hermanos se convirtieron en el mayor apoyo de su madre. Como revela Jobson, “cuando se materializó el divorcio y Guillermo se enteró que su madre sería despojada de su título real, la abrazó y le dijo: ‘No te preocupes mamá, te lo devolveré algún día cuando sea rey’”. No ha podido ser. Diana dejó huérfanos a sus hijos la madrugada del 31 de agosto de 1997.

El ojito derecho de Diana

Por lo visto, Guillermo siempre fue el ojito derecho de su madre. Tanto ella como otros miembros de palacio lo trataban con cierta consideración, lo que provocó que Harry se sintiera eclipsado y relegado. Tanto que un día, durante una pelea en el coche, el pelirrojo le gritó: “Serás rey. Yo no, así que puedo hacer lo que quiera”.

Tras la muerte de su madre, los hermanos establecieron un lazo emocional que solo han podido desatar los conflictos surgidos entre sus mujeres. A pesar de todo, ambos, cada uno a su manera, procuran mantener vivo el recuerdo de su madre.

Guillermo de Inglaterra decidió estudiar historia del arte en la universidad de St. Andrews en Escocia, pero antes de comenzar la carrera, en otoño de 2001, el heredero del heredero decidió tomarse un año sabático. Guillermo estuvo 10 semanas haciendo un voluntariado en Chile y, al terminar, colaboró durante 15 semanas más en un estudio sobre conservación ambiental en Bostwana.

Se da la circunstancia de que mientras Guillermo disfrutaba de su año sabático, las solicitudes para ingresar en la universidad se dispararon un 44%. Entre todas ellas estaba la de una jovencita llamada Kate Middleton, hija de un programador de vuelos y una azafata de la compañía British Airways.

Un noviazgo con altibajos

Guillermo y Kate comenzaron sus estudios el mismo año, se cruzaban por los pasillos de la universidad y, cuando tan solo había pasado un semestre desde el comienzo del curso, coincidieron en una fiesta de la que salieron diciendo que eran novios, se supone que para que Guillermo pudiera deshacerse de una pretendienta pesada. A principios del año siguiente, Guillermo ofreció a Kate mudarse con él y otra pareja a un piso compartido.

En 2004, el noviazgo era oficial entre la prensa e inexistente para la familia. Cosas de royalties. A sus 22 años, cada vez que los paparazzi le preguntaban por sus planes de boda, Guillermo contestaba lo mismo, que no pensaba casarse por lo menos hasta los 30, casi como su padre.

Ese mismo año, cuando faltaba un curso para su graduación, Guillermo viajó a Grecia con sus amigos más cercanos, se trataba de un supuesto viaje de chicos, pero los fotógrafos pillaron a la panda real en un barco. Allí estaban todos enzarzados en una megafiesta y rodeados de mujeres de buen ver. Kate montó en cólera y decidió romper su no noviazgo oficial.

Los tortolitos se reconciliaron meses más tarde. Triunfó el amor, olvidaron el affaire griego y cuando Guillermo invitó a Kate a pasar las navidades en Sandringham, con Isabel II y la familia real, ella rechazó la sugerencia. Sin anillo no iría a ningún lado. Bonita era ella. Cuentan las malas lenguas que las chicas Middleton fueron educadas para cosechar un buen matrimonio.

La esperada propuesta surgió durante un safari por Kenia. Guillermo le pidió matrimonio a Kate Middleton con el anillo de compromiso de su madre, una joya de zafiro y diamantes que había heredado el príncipe Harry, pero que le cedió a su hermano para que la futura princesa de Gales pudiera lucirlo como lo hizo su madre.

El 29 de abril de 2011, tras 8 años de idilio, Guillermo y Catherine, como solicitó que la llamaran desde entonces, contrajeron matrimonio en la Abadía de Westminster. Hoy son padres de tres hijos, los príncipes Jorge, Carlota y Luis, a los que procuran educar de manera empática y cercana, tal y como lo hizo Diana con sus hijos. En el siglo XXI, los duques de Cambridge se presentan como el mayor activo de los Windsor. Con sus actos, han consolidado y vendido su imagen como el auténtico futuro de la corona británica.