CUMBRE DEL G-20

El G-20 encarrila un acuerdo de mínimos contra la guerra en Ucrania pese a las divisiones

Los líderes mundiales reunidos en Bali elevan la presión sobre Rusia al aproximarse a un consenso que rechaza "una era de guerra" y las amenazas nucleares

EFEJoe Biden y Von der Leyen en la cumbre del G-20

Los líderes del G-20 iniciaron este martes su cumbre en Bali con perspectivas de cerrar una declaración conjunta, en la que la mayoría de sus integrantes condenará la invasión rusa de Ucrania, en una jornada marcada por el protagonismo del mandatario chino, Xi Jinping.

La guerra de Ucrania acaparó la mayor parte de las discusiones tanto en el foro multilateral como en las citas bilaterales, durante el primer día de la reunión de las veinte principales potencias mundiales que se celebra hasta este miércoles en la isla indonesia.

Pese a las diferentes posturas entre los bloques formados principalmente por Estados Unidos y la Unión Europea, por un lado, y Moscú y Pekín por otro, el G-20 logró encarrilar un acuerdo de mínimos con el que rechaza “una era de guerra” y las amenazas nucleares, salvando así la cita, e incluso consiguió rebajar el clima de hostilidad que precedía al encuentro.

Acuerdo de mínimos contra la guerra

El borrador del texto consensuado entre las delegaciones de los Veinte, a falta de ser cerrado este miércoles por los líderes, incluye una mención a la "guerra de Ucrania", en contra de lo que se esperaba por la firme oposición de Moscú a referirse de esta forma al conflicto bélico que inició contra el país vecino.

El documento destaca el "inmenso sufrimiento humano" y los problemas que acarrea a escala global en cuanto a suministro energético, seguridad alimentaria o riesgos para la inestabilidad financiera, aunque también se hace eco de las diferentes posturas al respecto entre los 20 países.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, destacó que el borrador va "en la dirección correcta" para condenar la invasión rusa de Ucrania, y afirmó que haber cerrado este documento preliminar "es ya un gran logro" en "una de las más difíciles" citas del G-20 hasta la fecha. Ninguna reunión ministerial del G-20 desde que Rusia invadió Ucrania en febrero de este año ha logrado un documento consensuado.

Indonesia, el anfitrión del evento, también es "optimista" en que se logre la declaración final, tal y como aseguró a EFE su ministro de Información, Johny G.Plate, quien espera que "haya un buen resultado" al fin de las reuniones el miércoles.

"Hemos intentado al máximo que las discusiones y negociaciones transcurran de forma dinámica", afirmó el ministro en los márgenes de la cumbre, en la que, al contrario que en otros encuentros del G20, no ha habido boicots ni abandonos de la sala cuando tomaban la palabra líderes del "bando" contrario.

Moscú y Kiev, inamovibles

El país anfitrión ha tomado su papel como una oportunidad de mediar entre los países del G20, un empeño casi personal del presidente, Joko Widodo, que llegó a viajar a Moscú y Kiev en junio para entrevistarse con sus respectivos líderes.

Aunque ni el ruso Vladímir Putin ni el ucraniano Volodímir Zelensky -quien hoy intervino por videoconferencia- viajaron a Bali como buscaba Jokowi, el hecho de que de momento haya habido una dinámica fluida y que se pueda firmar una declaración conjunta son ya un éxito para Indonesia.

"Si bien el gran precio, que era llevar a Rusia y Ucrania a la mesa de negociaciones, no está al alcance, que haya conversaciones y acuerdos ya es un logro en estos tiempos anormales", afirma a EFE Michael Vatikiotis, analista del Centro para el Diálogo Humanitario.

Zelenski, en una intervención telemática en la que se refirió en varias ocasiones al grupo como el "G-19" -excluyendo a Rusia-, afirmó que sus tropas "no permitirán a Rusia que se tome un respiro".

Lavrov respondió tachando de "irreales e inadecuadas" sus propuestas presentadas durante la cumbre para iniciar negociaciones de paz, y acusó a Kiev de bloquear cualquier opción de este tipo.

El protagonismo de Xi

La primera jornada de la cumbre estuvo además marcada por una frenética actividad de reuniones bilaterales, especialmente por parte del presidente de China, que tras casi un trienio sin salir de su país por la pandemia se convirtió en Bali en el líder más codiciado.

Xi arrancaba el día encontrándose con su homólogo francés, Emmanuel Macron y, tras varias sesiones grupales, le esperaban más citas: con los líderes de Argentina, Alberto Fernández, con la italiana, Georgia Meloni; el australiano, Anthony Albanese; el senegalés, Macky Sall; el sudafricano, Cyril Ramaphosa y el surcoreano, Yoon Suk-yeol.

También formó parte del elenco el presidente español, Pedro Sánchez, que participa en la cumbre al ser España invitado permanente del grupo.

Sánchez destacó al presidente chino la capacidad del país asiático como potencia estabilizadora y le pidió usar esa influencia para convencer al presidente ruso, Vladímir Putin, de que ponga fin a la guerra en Ucrania.

Por su parte, según fuentes diplomáticas, Xi subrayó que no se puede "sobreestimar" el poder de China en ese sentido, cuando el país hace malabares por mantener el apoyo a Rusia sin que eso le aleje de sus socios occidentales. E