El FBI registra la mansión de Trump en Florida en busca de documentos oficiales

El expresidente critica que la redada ha sido "sin previo aviso" y acusa al Partido Demócrata de armar el "sistema de Justicia" en su contra

El FBI en la mansión de Trump

EFEEl FBI en la mansión de Trump

El FBI estaría buscando documentos oficiales en la residencia de Florida del expresidente de Estados Unidos Donald Trump (2017 - 2021), según publicó este lunes el diario The New York Times, que citó fuentes cercanas a la investigación.

De acuerdo con la versión del Times -uno de los periódicos más críticos con el expresidente- estos documentos incluirían, entre otros, material clasificado que Trump se habría llevado consigo de la Casa Blanca en lugar de haberlo entregado al archivo histórico como manda la ley.

Mar-a-Lago, la mansión que Trump posee en Palm Beach, en el sureste de Florida, fue registrada este lunes por agentes del FBI, según anunció el propio exmandatario. "Estos son tiempos oscuros para nuestra nación, mientras mi bella casa de Mar-a-Lago, en Palm Beach, está ahora siendo sitiada, asaltada y ocupada por un gran grupo de agentes del FBI", escribió Trump en un comunicado.

El republicano afirmó que "nunca antes le había pasado algo así a un presidente de los Estados Unidos".

Por su parte, la información del Times viene firmada por Maggie Haberman, la misma redactora que ha escrito un libro en que se publican fotografías en las que aparecen unas notas que Trump supuestamente habría tirado al inodoro mientras era presidente. Las imágenes forman parte del libro "Confidence Man: The making of Donald Trump and the breaking of America", y fueron conseguidas por la autora gracias a fuentes de la antigua Administración republicana.

Una de esas imágenes enseña un inodoro en el interior de la Casa Blanca y la segunda otro de un viaje al extranjero de Trump. En una de las notas rotas se puede leer la palabra "cualificado", y en otra Stefanik, una posible referencia a la congresista republicana Elise Stefanik, aliada de Trump que llegó a ser la "número tres" del partido en la Cámara Baja.

No está claro quién las escribió, pero según CNN su caligrafía parece ser la del expresidente. "¿Quién sabe qué eran esos papeles? Solo él y supuestamente quien lidiara con eso", dijo Haberman este lunes a CNN, dejando claro que más allá del contenido que se puede intuir lo más importante de la cuestión afecta a la conservación de los documentos oficiales.

La reportera recuerda que el personal de la Casa Blanca durante el mandato de Trump (2017-2021) señalaba que el ahora expresidente estadounidense solía tirar documentos por el inodoro.

No es la primera vez que se acusa a Trump de romper documentos oficiales. En febrero, los medios publicaron el hallazgo de varias cajas con material e información de trabajo que el expresidente tenía en su casa de Florida.

Entre los documentos había correspondencia que le envió el líder norcoreano Kim Jong-un durante el proceso de deshielo bilateral, y que Trump describió en una ocasión como "cartas de amor", así como una misiva que le dejó en el Despacho Oval su predecesor, Barack Obama (2009-2017).

Haberman ya había asegurado en febrero que Trump solía tirar papeles por el inodoro y que según el personal de la Casa Blanca algunas veces llegaba a obstruir las tuberías, una acusación que el expresidente consideró entonces "categóricamente falsa".

"Tienes que estar bastante desesperada por vender libros si parte de tu estrategia promocional son fotografías de papeles en una taza", señaló este lunes la portavoz de Trump, Taylor Budowich, al medio digital Axios.

Un revés a sus aspiraciones presidenciales

El registro del FBI a la mansión de Trump en Florida, sin precedentes en el caso de un expresidente de Estados Unidos, ha disparado los análisis y especulaciones en torno a los potenciales efectos que tendrá en sus cada vez más evidentes aspiraciones de volver a la primera línea política con una candidatura a las elecciones de 2024.

El propio Trump, que en sus últimas apariciones públicas ha dado a entender que es cuestión de tiempo que dé el paso definitivo, ha vuelto a denunciar en el comunicado en el que ha confirmado el registro de su vivienda de Mar-a-Lago la supuesta persecución política que existe contra él por parte de una "izquierda radical" que no quiere, "desesperadamente", que se presente a las elecciones.

El consenso general es que Trump tratará de utilizar esta operación policial a su favor, independientemente de su trasfondo --supuestamente se le acusa de haber sacado de la Casa Blanca documentos clasificados-- y de sus resultados. El FBI guarda silencio y la actual Administración, encabezada por el demócrata Joe Biden, ha optado por desentenderse alegando que la Presidencia no había sido notificada, según fuentes citadas por CNN.

"Si no tenía previsto presentarse (a las elecciones), ahora lo hará", ha dicho una persona cercana al exmandatario a la cadena NBC News. "Enfadado" por esta supuesta persecución, "una forma de pararla es volver a controlar el Gobierno", ha apuntado esta misma fuente.

Como presidente, estaría blindado de nuevo para investigaciones judiciales y tendría de nuevo bajo su mando a instituciones clave como el Departamento de Justicia, aunque existe un debate legal en torno a lo que podría ocurrir antes de ese potencial blindaje, es decir, si las pesquisas contra Trump avanzan cuando el magnate aún es un ciudadano común.

La legislación norteamericana establece como un delito la ocultación, falsificación o destrucción de documentos oficiales e incluye entre sus potenciales condenas no sólo una pena de cárcel --de hasta tres años--, sino la expulsión del cargo en el caso de los funcionarios federales y la inhabilitación para futuros cargos públicos.

Sin embargo, según The New York Times, cabe también otra lectura que precisamente se esgrimió en 2015 y 2016 cuando se puso en duda el uso que hizo la entonces candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, de su correo electrónico personal.

Entonces, algunas voces republicanas abogaron por vetar a Clinton, pero expertos en Derecho expusieron entonces que la última palabra en el caso de los aspirantes a la Presidencia la tiene la Constitución, en la que sólo se plantea la descalificación o expulsión mediante un juicio político en el Congreso. No contempla por tanto efectos derivados de la legislación ordinaria.

Las lagunas legales servirían como munición para Trump de cara a una potencial cascada de recursos y algunos de los principales medios estadounidenses dan por hecho que la tormenta contribuiría a aumentar una popularidad que sigue siendo alta, como lo demuestran los grupos de apoyo que se han concentrado este martes de madrugada en Mar-a-Lago.

Al menos en el tema del registro, Trump ha logrado el respaldo claro de republicanos de primer nivel, muchos de los cuales no han dudado en acusar a los demócratas de utilizar el FBI con intereses expúreos. La presidenta del Comité nacional Republicano, Ronna McDaniel, ha reclamado el fin de este "abuso de poder" y ha aprovechado para apuntar que "la única manera es elegir a (candidatos) republicanos) en noviembre", en las elecciones parlamentarias.