Un diputado conservador acusa al Gobierno de "chantajear" a los críticos para salvar a Johnson

El diputado conservador William Wragg, presidente de una de las comisiones parlamentarias más importantes del Parlamento británico, acusó este jueves al Gobierno de Boris Johnson de "chantajear e intimidar" a los legisladores 'tories' disidentes y pidió a estos que acudan a la Policía para denunciarlo.

Diputados convervadores contra Boris Johnson

William Wragg

Diputados convervadores contra Boris JohnsonEn la apertura de una sesión del comité de Administración Pública y Asuntos Constitucionales, que él preside, Wragg denunció que "en los últimos días un número de miembros del Parlamento han sufrido presiones e intimidación por parte del Gobierno por su deseo declarado o supuesto de (pedir) un voto de confianza sobre el liderazgo de Johnson".

"Las informaciones de las que dispongo parecen constituir chantaje. Mi recomendación es que los colegas informen al presidente de la Cámara de los Comunes y a la comisaria de la Policía Metropolitana", dijo Wragg.

Una acusación que ha desmentido el propio Johnson, quien asegura no haber visto ninguna "prueba" de chantaje en su partido.

El propio Wragg es uno de los pocos "tories" que hasta ahora se han manifestado públicamente -aunque se cree que decenas de diputados más comparten su opinión en privado- para pedir la renuncia de Johnson por el escándalo de las fiestas celebradas en Downing Street durante la pandemia.

Antes de dar la palabra al responsable del Ministerio del Gabinete y aliado del primer ministro, Steve Barclay, Wragg dijo que "no es la función del Gobierno violar el código ministerial amenazando con retirar inversiones públicas en las circunscripciones de los diputados" disidentes. Para el representante "tory", la intimidación de un legislador es un "asunto grave".

También acusó al personal de Downing Street y a los ministros de promover la publicación en la prensa de "noticias que avergüencen a aquellos de quienes sospechan que ya no confían en el Gobierno".

La declaración de Wragg supone una nueva carga de profundidad para el primer ministro, quien parecía haber encontrado una tregua en sus filas después de que el un destacado "tory" le pidiese la dimisión en la sesión de control en el Parlamento y otro diputado conservador anunciase que se pasa al Partido Laborista.

En una reacción casi inmediata, un portavoz de Downing Street dijo que "no son conscientes de que haya pruebas que sostengan lo que claramente son graves acusaciones". "Si hay cualquier evidencia que apoye esas palabras, lo miraríamos cuidadosamente", agregó.

Por su lado, el presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, señaló que sería "desacato" tratar de intimidar a los legisladores y agregó que "nadie está por encima de la ley", aunque recordó que la investigación de cualquier conducta criminal le corresponde a la Policía y la Fiscalía.

La número dos de la oposición laborista, Angela Rayner, expresó en Twitter que las "impactantes acusaciones" realizadas por Wragg deben ser investigadas en detalle, pues se refieren a "acoso, chantaje y mala conducta por gente en posiciones de poder".

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