Bloody Sunday: el día en que el Ejército británico mató a 13 civiles durante una manifestación en Irlanda del Norte

El 30 de enero de 1972, pasadas las 16:00 GMT, el Ejército británico abrió fuego contra un grupo de personas en Derry (Irlanda del Norte). Marchaban contra las medidas que permitían al Gobierno unionista encarcelar sin juicio a los sospechosos de terrorismo. Murieron 13 personas.

Bloody Sunday: El cuerpo de Jackie Duddy es trasladado por manifestantes encabezados por el padre Edward Daly.

Informe Saville.Bloody Sunday: El cuerpo de Jackie Duddy es trasladado por manifestantes encabezados por el padre Edward Daly.

Bloody Sunday: El cuerpo de Jackie Duddy es trasladado por manifestantes encabezados por el padre Edward Daly.

No hay duda de que Jackie Duddy recibió un tiro de bala en la espalda. No hay duda de que Jackie Duddy fue herido de muerte en el aparcamiento de Rossville Flats. No hay duda de que a Jackie Duddy le disparó un soldado británico. El 30 de enero de 1972, una marcha ilegal contra el gobierno unionista de Irlanda del Norte desembocó en una masacre: 13 cadáveres sobre el asfalto; al menos 15 heridos. Jackie Duddy, de 17 años, fue el primero en caer. La primera víctima mortal del Bloody Sunday (Domingo Sangriento).

El día amaneció soleado y frío en Derry, una ciudad de poco más de 30.000 habitantes, atravesada por el río Foyle y próxima a la frontera de Irlanda. Una ciudad que en los últimos años, como todo el territorio, había visto resurgir los enfrentamientos entre católicos y protestantes; entre nacionalistas y unionistas. Entre los que querían integrarse en Irlanda y los que querían que el territorio de Irlanda del Norte se mantuviera vinculado a Londres.

La violencia en las calles de Derry había crecido sin freno desde 1968. El IRA (Ejército Republicano Irlandés) controlaba los barrios de Creggan, Bogside y Brandywell; se había creado un espacio conocido como Free Derry (Derry Libre). La Policía no podía acceder.

El 'aggro corner' de Derry

Bandas de jóvenes solían reunirse en el aggro corner (rincón de los enfadados, agresivos, broncas, como prefieran) de Bogside para atacar a las tropas británicas. Les lanzaban cócteles molotov, piedras, bombas de clavos, barras de hierro… Tras las escaramuzas, los “bárbaros” -así los llamaban los ingleses- se refugiaban tras las barricadas que el IRA había levantado para aislar Free Derry.

El 14 de agosto de 1969, tras los continuos enfrentamientos violentos entre ciudadanos y la Policía de Derry, las autoridades de Londres decidieron trasladar a la ciudad unidades del Ejército británico para ayudar al poder civil. Su papel era “restaurar la ley y el orden” de su Majestad.

El IRA incrementó sus acciones terroristas. Más aún desde que vivió un proceso división interna. A comienzos de 1971, la banda terrorista se separó en dos organizaciones paralelas: el IRA provisional y el IRA Oficial.

No se habían conocido hasta entonces años con tantos muertos.

El comienzo de la manifestación del 30 de enero de 1972 que desembocó en el Bloody Sunday.

Encarcelamientos sin juicio

El 9 de agosto de ese mismo 1971 el Gobierno de Irlanda del Norte -conocido como Stortmont, por la zona de Belfast donde están los edificios del Parlamento- dictó nuevas leyes: el encarcelamiento sin juicio previo de los sospechosos de terrorismo y la prohibición de manifestaciones y de procesiones. Con la primera medida, argumentó, se frenaría la violencia armada. Con la segunda, se evitarían enfrentamientos entre nacionalistas (católicos) y unionistas (protestantes).

“Los nacionalistas consideraron un horror la norma que permitía encarcelar a la gente sin juicio previo, la consideraron un medio ilegítimo más del que se servía el Gobierno unionista [contra ellos]. Tanto nacionalistas como unionistas, además, criticaron la prohibición de las manifestaciones y procesiones”, se lee en el informe oficial elaborado por los investigadores del Bloody Sunday.

Tras la entrada en vigor de esta norma, “muchas personas fueron encarceladas sin juicio; casi sin excepción católicos de la comunidad nacionalista. Durante los meses siguientes se denunció que los detenidos habían sido maltratados, denuncias que en muchos casos se demostró que tenían sustento”, añade el informe.

En enero de 1972, la NICRA (Northern Ireland Civil Rights Association -Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte-) decidió “desafiar” la prohibición de las manifestaciones y convocó una protesta contra los internamientos sin juicio.

Días antes de la marcha los organizadores se reunieron con dirigentes del IRA en Derry. Les pidieron que se mantuvieran al margen, que no estuvieran presentes, que menos aún hubiera armas. Que no enturbiaran lo que debía ser una manifestación pacífica.

La manifestación acaba en tragedia

Se marcó en el calendario la fecha del domingo 30 de enero.

Ese día, según relataron años después los testigos, había un ambiente casi festivo en la ciudad. Durante las tareas cotidianas de la mañana, tras comprar el periódico, el pan e ir a misa, la gente se cruzaba por la calle y sólo hablaba de la manifestación de esa tarde.

“El domingo por la mañana a las 12 fui a misa a la catedral de St. Eugene. Pasé junto a tres vehículos del Ejército. Cuando estaba pasando junto al tercero oí una voz que me decía: “Hoy recibirás lo tuyo, bastardo”. Pensé que aquello no sonaba muy bien para lo que se venía”, explicó Patrick Friel, dueño de un restaurante, a Don Mullan, autor del libro Eyewitness Bloody Sunday. The Truth (Testigos del Domingo Sangriento. La verdad).

El sacerdote Andrew Dolan contó a Mullan para el mismo libro: “Era una marcha muy pacífica -un ambiente festivo incluso cuando enfilamos hacia el Westway-, sin elementos alborotadores”.

Bajo la ley imperante en Irlanda del Norte, la marcha era a todas luces ilegal.

Los responsables del Ejército británico en Irlanda del Norte habían decidido que era necesaria la presencia de refuerzos para “arrestar a los alborotadores si, como se esperaba que sucediera, la marcha era seguida de altercados”.

El 1 Regimiento Paracaidista (1 PARAS) -uno de los cuerpos más duros del Ejército- estaba acantonado en Belfast. La mañana del 30 de enero fue trasladado a Derry. Su misión era detener a los manifestantes que provocaran disturbios. Los soldados, además, levantaron barreras para acotar la zona por la que debían transitar los manifestantes.

La marcha arrancó poco después de las 15:00 GMT y puso dirección hacia el centro de la ciudad. Las barricadas levantadas por el Ejército impedían el paso. Ante la imposibilidad de seguir la ruta deseada, la mayoría de los manifestantes decidió ir hacia el aggro corner de Bogside. Grupos de jóvenes católicos, sin embargo, decidieron enfrentarse a la Policía que les impedía el pasó.

Poco antes de las 16:00 GMT se registraron los primeros enfrentamientos: los manifestantes lanzaron piedras contra los soldados ejército. Se dio entonces la orden de que el 1 PARAS se movilizara y respondiera al ataque. Se repelió a los alborotadores con balas de goma, gases lacrimógenos y cañones de agua. Dos hombres recibieron disparos de bala.

A las At 16:07 GMT, las tropas británicas empezaron a realizar los primeros arrestos.

A las 16:10 GMT, integrantes del 1PARAS abrieron fuego contra los manifestantes. Al menos 21 soldados dispararon sus armas, descargando entre todos alrededor de 108 ráfagas de proyectiles.

Sí, el primero en caer fue Jackie Duddy. Su cuerpo fue recogido del suelo por otros manifestantes. El religioso Edward Daly se puso delante del grupo y ondeando una bufanda manchada con la sangre del muchacho, trató de pedir a los soldados que dejaran de disparar. La imagen tomada por el fotoperiodista Fulvio Grimaldi fue y es hoy un icono del Bloody Sunday.

La matanza concluyó en poco más de 20 minutos.

  • En Rossville Street yacían los cuerpos sin vida de Michael Kelly (17 años), Hugh Gilmour (17), Michael McDaid (20), John Young (17), William Nash (19) y Kevin McElhinney, 17.
  • En Glenfada Park, los de Jim Wray (22) y William McKinney (26).
  • En Abbey Park, los de Gerard McKinney (35) y Gerard Donaghey (17).
  • Entre Joseph Place y Rossville Flats, los de Patrick Doherty (31) y Bernard McGuigan (41).
  • Jackie Duddy, se ha dicho, en Rosville Flats.

Las primera comisión

Las imágenes conmocionaron al mundo. Líderes de diferentes países condenaron lo ocurrido y pidieron explicaciones. Mientras Londres decidía disolver el Parlamento de Stortmont, los nacionalistas atacaban e incendiaban las embajadas británicas en Dublín e Irlanda del Norte. El Bloody Sunday desencadenó, además, una oleada de adhesiones al IRA.

El entonces primer ministro británico, el conservador Ted Heath, ordenó la apertura de una investigación. Dos meses después de ese 30 de enero, el 19 de abril, la llamada Comisión Widgery concluyó que el Ejército actuó en defensa propia, que los primeros disparos partieron de las filas de los manifestantes y que desde allí se lanzaron, también, artefactos explosivos con clavos. Todos estos extremos fueron desmentidos por las evidencias tiempo más tarde.

Pasaron 25 años hasta que se puso de nuevo sobre la mesa la necesidad de volver a investigar lo ocurrido el Bloody Sunday. Esta vez sin mentiras. En 1997, el primer ministro laborista Tony Blair encargó una nueva investigación. Lo hizo en el contexto de los llamados Acuerdos de Viernes Santo.

El Viernes Santo de 1997 nacionalistas y unionistas se sentaron a la misma mesa para dialogar y tratar de buscar una solución al conflicto en Irlanda del Norte. Lo que durante años se llamó The Troubles (el conflicto). Un eufemismo tras el que se escondían más de 30 años de violencia y más de 3.500 muertos.

Se abrió en ese momento un proceso que desembocaría, en 2007, en la disolución del IRA y la paz definitiva en Irlanda del Norte. [Las primeras elecciones libres a las que el Sinn Fein -brazo político del IRA- llegó tras reconocer en una asamblea celebrada en febrero en Dublín, a la Policía de Irlanda del Norte. De esas elecciones salió un Gobierno formado por unionistas y nacionalistas].

La investigación final

El 28 de enero de 1998, Lord Mark Saville de Newdigate fue designado por el Gobierno de Blair máximo responsable de una segunda comisión de investigación sobre el Domingo Sangriento. Su labor se extendió durante 12 años. Además de recoger nuevas evidencias y revisar las antiguas, se tomó testimonio a más de 900 testigos directos de los hechos: civiles, militares, policías, incluso ex miembros del IRA.

El informe se presentó el 15 de junio de 2010. En él se concluyó que ninguno de los 14 muertos -13 el mismo Bloody Sunday, uno más semanas después, a causa de las heridas- portaba armas, que no se lanzaron advertencias previas a los manifestantes, que ningún soldado estaba bajo amenaza cuando empezó a disparar y que las tropas británicas fueron las primeras en abrir fuego.

El Informe Saville -del que se recogen parte de los entrecomillados y las imágenes que figuran en esta crónica para explicar los hechos objetivos, investigados, documentados y certificados de lo ocurrido el Bloody Sunday- exoneró a los manifestantes, empezando por las 13 víctimas mortales de ese día, y obligó al Gobierno de Londres a indemnizarlas.

En junio de 2010 el conservador David Cameron era primer ministro británico. Asumió todo lo que se decía en las más de 5.000 páginas distribuidas en 10 tomos que conforman el Informe Saville.

“Nunca quiero cuestionar el comportamiento de nuestros soldados y nuestro Ejército, que creo que es el mejor del mundo. Pero las conclusiones de este Informe son absolutamente claras. No hay duda, no hay nada equívoco, no hay ambigüedades. Lo que sucedió el Domingo Sangriento fue tanto injustificado como injustificable. Estuvo mal”, dijo Cameron en una declaración institucional a las puertas de Downing Street.

Este 30 de enero, también domingo, se cumplen 50 años de aquella matanza. El pasado 23 de enero fue colgada en una farola de Derry una bandera del 1 PARAS. Una provocación, han dicho las fuerzas políticas de Irlanda del Norte. Además, una evidencia de que la división entre nacionalistas y unionistas continúa latente.

Mi hermano huía de los soldados cuando le dispararon. No era una amenaza. El Informe Widgery destruyó el buen nombre de nuestros seres queridos. Hoy han quedado limpios. Estoy encantado de decir que Jackie era inocente”. Son las palabras pronunciadas por Joe Duddy el día que se conoció el Informe Saville.

Joe, hermano de Jackie Duddy, la primera víctima de aquel domingo de hace 50 años que amaneció soleado en Derry. Sunday, Bloody Sunday.

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