2021: El asalto al Capitolio, el adiós a la canciller Angela Merkel y un Afganistán en el punto de partida 20 años después

Este año que acaba puso el clima en la agenda política, vio nacer nuevas tensiones entre EEUU y China, mantuvo a Putin con 'ansias' de una nueva Guerra Fría y dejó a la UE preocupada con Bieliorrursia y por un Brexit que se niega a pasar página

La huída de Kabul de miles de afganos, una de las imágenes de 2021

EFEAfganistán Efe

El asalto al Capitolio, una de las imágenes del año 20212021 comenzó con sobresalto. El 6 de enero, una multitud de seguidores del entonces presidente Donald Trump protagonizaba uno de los sucesos más graves de la historia de Estados Unidos: el asalto al Capitolio. Un suceso que no solo dejó imágenes propias de una superproducción, sino que consiguió sembrar las dudas en un sistema electoral admirado por todo el mundo occidental. Un mundo occidental también cuestionado cuando, al cumplirse 20 años del 11-S, las tropas estadounidenses tuvieron que replegarse de Afagnistán y dejar el país donde y como se lo encontraron dos décadas atrás: con un nuevo Emirato Islámico y un recorte de las libertades de las mujeres.

El drama de la inmigración estuvo un año más a espaldas de la política internacional, pese a la novedad de los llamados 'ataques híbridos' como el que sorprendió a todo el mundo desde Bielorrusia. Los golpes de Estado como el de Birmania, las protestas en Cuba, el Brexit que se niega a ser historia o el magnicidio en Haití, robaron en 2021 titulares a una América Latina embarcada en procesos electorales con aires de cambio y a un continente africano envuelto de nuevo en tensiones políticas y sociales.

Mientras, los líderes internacionales ponían de nuevo el clima como prioridad de la agenda política, en un escenario aparentemente cambiante, con un Vladimir Putin con 'ansias' de una nueva Guerra Fría, con nuevas tensiones comerciales y geopolíticas entre Estados Unidos y China y con una Unión Europea sin Angela Merkel como referente.

El asalto al Capitolio

Asalto al Capitolio en 2021El año comenzó con un asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 liderado por seguidores de Donald Trump que no aceptaban la victoria de Joe Biden e intentaban, mediante una  multitudinaria turba casi de película, obstaculizar la ratificación de los resultados electorales.

Unos resultados que daban la victoria al actual inquilino de la Casa Blanca, pero que aún hoy han dejado sembrada la duda y la desconfianza en el sistema electoral, con un presidente que prometió resolver dichas dudas pero que priorizó sus acciones destinadas a la pandemia y a la crisis económica.

Las investigaciones en torno al asalto al Capitolio continúan, con el ex presidente Trump atrapado en un complicado escenario jurídico y con la Justicia imponiendo hasta cinco años de prisión para los principales responsables de un suceso que obligó a la intervención de la Guardia Nacional y que dejó cinco fallecidos, una decena de heridos, en su mayor parte policías, y unos cincuenta detenidos.

Y además dejó la duda, la que sembró Trump. Sus denuncias sobre un fraude electoral han provocado la aprobación de unas treinta leyes en varios estados del país que ponen aún más difícil el acceso a las urnas a minorías afroamericana e hispana.

Y todo esto, con un presidente, Joe Biden, que a sus 79 años se ha visto 'sobrepasado' por la pandemia, la crisis económica, los problemas en la cadena de suministros, la inflación con unos niveles inéditos en décadas y por una caótica retirada de tropas de Afganistán. Un episodio este que devuelve al país al punto de partida 20 años después.

El regreso de los talibanes

Veinte años se cumplían este 2021 desde el inicio de la invasión estadounidense en Afganistán tras los atentados del 11-S. Veinte años se cumplían... pero con el regreso de los talibanes al poder y con ello, la vuelta a todo lo que quiso evitarse: el regreso del Emirato Islámico, el fin de las libertades para mujeres y niñas y una caótica retirada de las tropas internacionales y la consiguiente crisis humanitaria entre los afganos.

El 15 de agosto y después de meses tomando los principales bastiones de los llamados 'señores de la guerra' los talibanes llegaron a la puertas de Kabul. Lo hicieron con un mensaje de calma, asegurando que la toma definitiva de la capital no se produciría hasta que no hubiese una transición del poder ordenada. Pero nada de esto sucedió. Los talibanes entraron ese mismo domingo en Kabul mientras el presidente afgano, Ashraf Ghani, huía de forma silenciosa. Con un vacío de poder y con los talibanes desplegados en las calles, se iniciaron una serie de episodios en cadena que derivaron en caos y muerte.

Miles de afganos, colaboradores de las tropas internacionales y personal de las misiones iniciaron una carrera frenética hacia el aeropuerto de Kabul en un intento desesperado de abandonar el país en algún vuelo. Las imágenes está todas en la memoria colectiva: decenas de personas intentando desde el exterior subir a un avión a punto de despegar en medio de una pista abarrotada de gente desesperada.

La evacuación fue caótica y sumió a la comunidad internacional en una auténtica imagen de incapacidad: no podían cumplir su promesa de evacuar a aquellos colaboradores que facilitaron la misión en Afganistán durante veinte años de ocupación.

Con este escenario, el 26 de agosto, el grupo yihadista Estado Islámico perpetró un atentado suicida en uno de los accesos al aeropuerto, matando a 170 personas, entre ellas trece soldados estadounidenses. Poco antes de la medianoche del 31 de agosto, el último soldado de EEUU abandonaba Afganistán tras dos décadas de misión en el país.

Y las efemérides, en ocasiones son trágicamente caprichosas. Así, en septiembre, poco antes de cumplirse el veinte aniversario de los ataques del 11-S en Estados Unidos que provocaron la invasión en Afganistán y el derrocamiento del primer régimen de los talibanes, los barbudos islamistas volvían al recuperar el poder, con su régimen autoritario, su recorte de libertades para las mujeres y con una nueva crisis humanitaria. Una sola diferencia marca la situación actual a la de hace 20 años: las mujeres ya no callan y reclaman sus derechos.

El adiós de Merkel

Europa se despidió este 2021 del liderazgo de Angela Merkel, una mujer que con un atípico estilo de ejercer el poder, ha marcado los últimos 16 años de la Unión Europea con hitos tan importantes como la crisis de la zona euro, la crisis migratoria o la pandemia.  A la cuestión económica, Merkel respondió de forma tenaz y austera; al drama migratorio de 2015 sorprendió a detractores y aliados abriendo las fronteras a los refugiados; y a la llegada del COVID-19, Merkel se revalorizó frente a las dudas de otros mandatarios.

Merkel no superó por diez días el récord de permanencia en el poder de Helmut Kohl (1982-1998), según recoge Efe. Dejó el cargo como la más longeva entre los líderes occidentales y a la que solo superó, en veteranía, uno de sus "ogros" internacionales, el ruso Vladímir Putin.

Representó al eje transtatlántico con cuatro líderes estadounidenses -George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Biden- y al franco-alemán con cuatro franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarzoky, François Hollande y Macron-; cuidó las relaciones con cinco británicos -Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron, Theresa May y Johnson- y con tres españoles -José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez-.

A la investidura de su sucesor Olaf Scholz asistió desde la tribuna de visitantes del Bundestag, ya que tampoco optó al escaño de diputada que, desde 1990, tuvo por Stralsund, la ciudad del este alemán donde arrancó su carrera tras la caída del muro de Berlín.

Su último año como canciller ha sido duro y a la vez ha sido el que ha dejado ver su lado más humano. No solo por la pandemia, sino también por las devastadoras inundaciones con más de 180 muertos en el oeste del país. La catástrofe hizo patente los estragos de la emergencia climática y recordó el incumplimiento alemán de los objetivos de reducción de emisiones.

El clima, Rusia, China, Rusia y la UE

Y es que el año que 2021 ha logrado situar de nuevo el clima en la agenda política. La COP26 -la cumbre del clima de Glasgow- se celebró durante la primera quincena de noviembre y en ella participaron los gobiernos de un centenar de países en cuyo territorio se concentra el 85 % de los bosques del planeta, según informa Efe.

La inesperada intervención de la India para modificar una sola palabra "reducción" en lugar de "eliminación" del carbón como fuente de energía, provocó que el acuerdo final de la COP26 perdiera fuerza y los convenios no fuera rubricados de manera global.

Pero la cumbre de Glasgow ha conseguido que China y Estados Unidos, dos de los países más contaminantes, regresen al compromiso en la lucha contra el cambio climático en una declaración conjunta recibida en la escena internacional con gran satisfacción, pese a que sus intenciones iniciales parece que hayan quedado en papel mojado, ya que apenas un mes después, Washington anunciaba el boicot diplomático a los Juegos de Invierno de China.

Y es que la creciente pugna entre China y Estados Unidos continúa vigente en este 2021 pese a que la tensión parecía haberse rebajado con la liberación de la ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou, y la posterior reunión a finales de noviembre entre Biden y el presidente chino, Xi Jinping.

Los aires de Guerra Fría que resuenan entre Estados Unidos y China se sienten también en Rusia, con un Vladimir Putin que intenta imponer sus reglas en asuntos tan delicados como el gas como moneda de cambio con Occidente o el bloqueo a la entrada de nuevos países en la OTAN, concretamente Ucrania, en torno a cuyas fronteras ha concentrado una importante cantidad de tropas.

Estas acciones han llevado ya a Estados Unidos a amenazar con sanciones, un asunto al que el Gobierno de Putin está ya acostumbrado. Concretamente, Washington asegura tener preparado ya una batería de sanciones ante un posible ataque ruso a Ucrania, que incluiría la suspensión del gasoducto Nord Stream 2, que lleva gas ruso a Alemania.

En cuanto a Europa, Putin es consciente de que el Viejo Continente depende energéticamente hablando de Rusia, algo que ha utilizado a lo largo de este año con las reservas europeas en mínimos y con los precios en constante alza.

La inmigración y Bielorrusia

El Viejo Continente también se ha visto afectado este año por la inmigración, en un nuevo episodio de esta crisis humanitaria que no solo no cesa, sino que va en aumento, y en esta ocasión con tintes políticos. Al comenzar el mes de noviembre, miles de inmigrantes -procedentes de Irak y Oriente Medio- se concentraron en la frontera con Polonia, respaldados por las fuerzas de seguridad bielorrusas, provocando una auténtica crisis política y humanitaria entre Bruselas y Minsk.

Tanto la Unión Europea, como Polonia y Lituania acusan al Gobierno de Bielorrusia de utilizar a estos miles de inmigrantes como arma política para lanzar un denominado 'ataque híbrido' en respuesta a la sanciones impuestas por Europa al régimen de Alexander  Lukashenko.

Las sanciones fueron impuestas -entre otros argumentos- por acciones como el desvió de un avión para detener a un periodista crítico con el régimen, una episodio que también marcó la actualidad de este 2021.

Cazas bielorrusos desviaron en abril de este año un vuelo de la aerolínea Ryanair que cubría la ruta Atenas-Vilna para detener a un conocido crítico con Lukashenko, Román Protasévich, uno de los que dieron voz a las protestas antigubernamentales que estallaron en agosto de 2020 tras las fraudulentas elecciones presidenciales.

Estados Unidos y la Unión Europea acusaron al Gobierno de Bielorrusia de "terrorismo de Estado" y demandaron la liberación del periodista. Poco después, Lukashenko admitía que fue él quien ordenó el desvío del avión por una supuesta amenaza de bomba, algo que nunca se llegó a demostrar.

La UE, Hungría y Polonia y el Brexit persistente

Si la crisis migratoria continúa siendo un problema sin resolver dentro de la Unión Europea, el Brexit también lo es. Un año después de la salida del Reino Unido del club comunitario, el Brexit se resiste a pasar a la historia. Londres reniega ahora de partes del acuerdo que entró en vigor en enero y las disputas con sus vecinos continentales se cronifican, mientras el comercio se ralentiza y crece la tensión en Escocia e Irlanda del Norte.

El impacto de la pandemia impide calcular el efecto inmediato del Brexit en el PIB británico, pero expertos e instituciones consultados por Efe mantienen sus perspectivas de menor crecimiento a medio plazo y constatan que el comercio con la UE no se ha recuperado al mismo ritmo que los intercambios con el resto del mundo.

La salida del bloque comunitario ha agravado además los problemas globales de suministro que afectan al Reino Unido, que debe lidiar con nuevas barreras aduaneras, y la falta de trabajadores en algunos sectores, dado que las empresas británicas ya no pueden echar mano del mercado comunitario para cubrir vacantes poco cualificadas.

A las consecuencias económicas se suma el deterioro en las relaciones internacionales. El primer ministro, Boris Johnson, presiona a sus antiguos socios para renegociar el pacto que entró en vigor en enero, una disputa que amenaza con derivar en una guerra comercial, mientras los vínculos diplomáticos entre Londres y París pasan por sus horas más bajas.

Si Londres cumple su amenaza de anular de manera unilateral aspectos del controvertido Protocolo para Irlanda del Norte, una de las piezas clave del acuerdo con Bruselas, los socios comunitarios no dudarán en imponer represalias que, si bien en un primer momento tratarían de ser proporcionales al incumplimiento, podrían derivar en una espiral de medidas y contramedidas desde ambos lados del canal de la Mancha.

En Irlanda del Norte, recuerda Efe, el Brexit resucitó el fantasma de una frontera con la vecina República de Irlanda, lo que a su vez renovó la fuerza con la que los partidos republicanos defienden un referéndum sobre la reunificación.

Pero el fantasma que quita el sueño a la Unión Europea es la postura de Hungría y Polonia, ambos países con los fondos de recuperación para la pandemia bloqueados hasta que no condenen sus actuaciones que les ha llevado a la violación de los principios en los que se basa el club comunitario, como la independencia judicial o la no discriminación.

El origen de la polémica fue el cuestionamiento por parte del Supremo de Polonia de la primacía de la legislación europea y la nueva legislación de Hungría anti LGTBIQ+, dos cuestiones que condicionarán el desembolso del presupuesto europeo al cumplimiento de los valores de los 27.

El magnicidio en Haití

Al otro lado del charco, un magnicidio, un potente terremoto y el agravamiento de la inseguridad hicieron que Haití entrará en una mayor crisis si cabe, ya que ostenta el triste título de ser el país más pobre de América. La situación política venía deteriorándose progresivamente hasta que estalló por los aires la madrugada del 7 de julio, cuando de manera sorpresiva, un grupo de hombres armados irrumpió en la residencia privada del presidente Jovenel Moise en Puerto Príncipe y le asesinaron, sin que los guardias que velaban por su seguridad ofrecieran resistencia alguna.

Según los últimos datos oficiales recogidos por Efe, 44 personas fueron detenidas en Haití por su supuesta implicación en el magnicidio, entre ellas doce policías, a los que se suman dos sospechosos más capturados en Jamaica y Turquía en los últimos meses.

Si ya la crisis era insoportable para millones de haitianos, el terremoto de magnitud 7,2 ocurrido el 14 de agosto en la península sur vino a agravar aún más la situación en un país cuya economía se contrajo un 3,3 % en 2020 y podría menguar un 1,3 % adicional al finalizar este año, según proyecciones internacionales.

Al menos 2.248 personas murieron, más de 300 resultaron desaparecidas y otras 690.000 resultaron damnificadas como consecuencia del sismo, el de mayor magnitud después del sucedido en enero de 2010, que causó más de 300.000 muertes y 1,5 millones de damnificados, muchos de los cuales a día de hoy todavía siguen sin un techo, según informa la Agencia Efe.

Las protestas en Cuba

Protestas en Cuba en 2021En la cercana Cuba, el año 2021 dejó las mayores protestas contra el gobierno en más de seis décadas. El pasado 11 de julio quedará marcado como la fecha en la que miles de cubanos salieron a las calles al grito "¡Libertad!" y  "Patria y Vida". Manifestaciones y marchas pacíficas a las que siguieron detenciones masivas de participantes y críticos con el régimen.

Una de las protestas más multitudinarias tuvo como escenario el espacio frente al Capitolio habanero -sede de la Asamblea Nacional, donde llegaron a congregarse unas 2.000 personas, que cuando se dirigían por el Paseo del Prado en dirección a la emblemática avenida Malecón fueron bloqueadas por militares y se dispersaron. Unas horas después del inicio de las manifestaciones el servicio de internet en los móviles fue cortado y las llamadas comenzaron a mostrar inestabilidad.

La Habana volvió a revivir el clima de tensión con una fuerte presencia policial el pasado 15 de noviembre en demanda de un cambio político. Entre los 'daños colaterales' de esta situación han estado y lo están varios periodistas en Cuba de la agencia española Efe.

América Latina, África y Birmania

Este 2021 ha dejado en América Latina varias citas con las urnas que podría significar un cambio de rumbo tras años de gobiernos de un mismo signo. Es el caso del triunfo Pedro Castillo en Perú.

Otros procesos electorales han supuesto un momento histórico para sus países, como la victoria de Xiomara Castro en Honduras, la primera mujer presidenta en ese país. El reciente triunfo de Gabriel Boric en Chile le sitúa -con 35 años- como el jefe de Estado más joven del continente.

El continente africano ha sido por su parte escenario durante 2021 de un aumento de las tensiones políticas y sociales, con varios golpes de Estado e intentonas golpistas en países como Chad --tras la muerte en el frente de batalla del presidente, Idriss Déby, contra un grupo rebelde--, Malí --el segundo desde agosto de 2020, como recoge Europa Press--, Guinea, Sudán, Níger y Guinea-Bissau.

Pero sin duda, uno de los golpes de Estado más dramático fue el del 1 de febrero, cuando los militares birmanos llevaron a cabo un golpe de Estado contra el Gobierno de la ahora ex líder 'de facto' Aung San Suu Kyi y su Liga Nacional para la Democracia tras unas elecciones que revalidaban su poder pero en las que, según las Fuerzas Armadas, se había producido fraude.

Esto supuso que tanto Suu Kyi como el presidente del país, Win Myint, fueran depuestos y encarcelados, lo que desató una ola de protestas a la que los militares han hecho frente de forma contundente. Desde entonces, el país asiático se encuentra sumido en una grave crisis que, según recoge Europa Press, se ha saldado por el momento con más de 1.300 muertos y miles de detenidos.

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