Teresa de Escoriaza, un morrito, Luis de Oteyza y José Díaz

ALFONSO SÁNCHEZ, ALFONSITOTeresa de EscoriazaTeresa de Escoriaza, un morrito, Luis de Oteyza y José DíazTeresa de Escoriaza, un morrito, Luis de Oteyza y José Díaz

DESASTRE DE ANNUAL

Teresa de Escoriaza, la primera enviada especial a una guerra

Feminista, profesora, locutora de radio, escritora y periodista, Teresa de Escoriaza llegó a Melilla en septiembre de 1921 para cubrir la guerra del Riff como enviada especial de La Libertad

Se acaba de cumplir el 101 aniversario del desastre de Annual (21 de julio de 1921) y he recuperado a través de un libro-ensayo el papel que desarrolló la prensa durante la guerra del Rif (1921-1923) informando, a pesar de la censura, sobre los sucesos, los muertos y revelando las irregularidades cometidas por políticos, militares y empresarios. Muchos fueron los comprometidos con la verdad y los que dieron prestigio y reconocimiento a la profesión de periodista con sus crónicas, reportajes e investigaciones, pero de entre todos ellos destaca Teresa de Escoriaza, la primera enviada especial a una guerra. (En la imagen de arriba, del fotógrafo Alfonso Sánchez, Alfonsito, junto a Luis de Oteyza y José Díaz.)

Se llamaba Teresa de Escoriaza (1891-1968), vasca, feminista, profesora, locutora de radio, escritora y periodista. Llegó a Melilla en septiembre de 1921 como enviada especial. Y lo hizo para el diario La Libertad, uno de los diarios más importantes y con mayor difusión en aquella época (236.000 ejemplares) y que estaba dirigido por Luis de Oteyza, pionero del periodismo de investigación. Cubrió la guerra del Rif y las consecuencias del desastre de Annual, donde murieron más de 13.000 soldados españoles a manos de los rifeños y de las harkas que dirigía y controlaba Mohamed Abdelkrim.

Durante todo el mes de septiembre Teresa de Escoriaza hizo realidad la premisa del periodista: ir, ver, oír y contar. Y bajo el título “Del dolor de la guerra” fue enviando sus crónicas bélicas a Madrid; crónicas y reportajes que estaban cargadas de una gran sensibilidad y mostraba el trágico y doloroso panorama de destrucción y desolación con el que se iban encontrando las tropas españoles cuando recogían a sus muertos y recuperaban algunas posiciones en el Protectorado.

Una cuna volcada

Poblado destruido era el título de la crónica que Escoriaza publicó el 24 de septiembre de 1921, dos meses después del desastre de Annual, en La Libertad, y en ella describe cómo se encontró el pueblo de Nador, que está a unos 12 kilómetros de Melilla, después que los rifeños arrasaran con todo. Nador, hoy, en 2022 sigue siendo noticia por más muertes y la desesperación de los emigrantes que intentan pasar la valla de Melilla y pierden la vida en su intento.

La Libertad. Poblado destruido por Teresa de Escoriaza: “Mientras otros van examinando los “grandes daños” yo rebusco los que acaso se consideran daños pequeños… Pero ved, por ejemplo, esa humilde habitación.

Es la alcoba de una de esas casitas para obreros que habitó la familia de algún minero…Y entre los restos del modesto ajuar, que por su pobreza despreciaron los asaltantes, ahítos del botín, hay una cuna volcada.

Escoriaza se sirve de esa cuna para situar, evocar, analizar y fotografiar, desde la población civil, lo errores cometidos por el general Fernández Silvestre, gobernador de Melilla, con la anuencia y protección del rey Alfonso XIII. Y continua la periodista:

Todo el horror del poblado destruido lo concentro yo ahí. En esa cuna durmió un inocente niño y se inclinó sobre ella un padre cariñoso, mientras la mecía una tierna madre. ¿Dónde están ahora los tres? Acaso sea el padre uno de los muertos que nuestros soldados tuvieron que apresurarse a enterrar el mismo día de la reconquista porque llevaban dos meses insepultos, y tal vez sea la madre una de esas infelices cautivas que van arrastradas de kabila en kabila, sirviendo de pasto a toda la barbarie rifeña. En cuento al niño… Si no le estrellaron la cabeza contra las peñas, lo arrojarían al agua.

El 28 de enero de 1923 Abdelkrim, tras cobrar un rescate de cuatro millones de pesetas liberó a los presos que tenía en Axdir: 45 jefes y oficiales, 274 soldados y 38 paisanos, entre ellos nueve mujeres y ocho niños. Los millones fueron desembolsados por el empresario vasco Horacio Echevarrieta, que tenía intereses económicos en la zona,

Una familia destruida. Eso es la cuna volcada. Y por eso se encierra ahí todo el horror de la destrucción del poblado. Como se encerraría el de la destrucción de una ciudad o de una nación. No son mayores.

El rey Alfonso XIII no pudo recibir a los prisioneros españoles porque se encontraba cazando en el coto de Doñana.

Escoriaza también supo ver y reflejó la otra parte de la guerra, donde los legionarios de Millán Astray también dejaban huérfanos por el camino, huérfanos moritos, y nos muestra como el dolor no tiene colores.

Dieciocho crónicas

Bajo el título de La semilla fatal, Teresa de Escoriaza escribió: ¿Un niño? En efecto. Es un niño pequeño, muy pequeño. No tendrá más de cinco o seis años. Un moro chiquitín con una “fantasía” y todo. Y está espantosamente herido, según demuestra la sangre en que se empapan los vendajes que ciñen su frente.

Me informo. El chofer sabe la historia. Ha sido recogido el morito junto a la iglesia de Nador. Una mujer, su madre, claro está, fue encontrada muerta junto a él. Huían, sin duda, cuando alcanzó a los dos la explosión de una de nuestras granadas. Ha sentido, pues, además del dolor de la herida, la desesperación de haber llamado inútilmente a quien siempre acudió en su amparo. Por eso, sin duda, ni se queja siquiera. ¡Tal es el horror que siente!

Dieciocho fueron las crónicas que Teresa de Escoriaza envió desde el Rif al diario La Libertad, donde tenía como compañero de medio y en la zona al mismísimo Eduardo Ortega y Gasset. Manuel Machado elogió en varias ocasiones el trabajo y la narrativa de la periodista. Escoriaza reunió todo su trabajo como enviada especial a un conflicto bélico en un libro que título Del dolor de la guerra. Crónicas de la campaña de Marruecos y lo publicó a finales de 1921 en la editorial Pueyo. Libro que no se ha vuelto a reeditar y que en la actualidad solo existe una reimpresión facsímil en la biblioteca de la Universidad de Michigan.

El hito periodístico más relevante en aquella convulsa época fue la entrevista que Luis de Oteyza realizó el 2 de agosto de 1922 a Abdelkrim pasando las líneas enemigas, llegando hasta Axdir, donde el líder rifeño tenía su cuartel general y a los prisioneros españoles, y plasmando ese encuentro a través de las cámaras de Alfonso Sánchez, Alfonsito. Ese encuentro, entrevista y reportaje gráfico se plasmó en la edición del diario La Libertad del 8 de agosto de 1922.

Más tarde Oteyza convirtió en libro todos sus reportajes, al igual que hizo Escoriaza y otros periodistas de la época como Víctor Ruiz Albeniz con Ecce Homo, Eduardo Ortega y Gasset con Annual y Rafael López Rienda con El escándalo del millón de Larache.

En la preparación, elaboración y búsqueda de contactos y vías para llegar hasta Axdir, también participó Teresa de Escoriaza junto al director de La Libertad, el fotógrafo Alfonsito y el periodista José Díaz. Ese equipo periodístico, que se podría considerar el primer equipo de investigación del periodismo español, quedó plasmado en la fotografía, inédita, que ilustra este reportaje y que pertenece al archivo de la familia Oteyza, que reside en Caracas (Venezuela). Luis de Oteyza, hombre de izquierdas, no pudo regresar a España tras el golpe de Estado llevado a cabo por los militares africanistas el 17 de julio de 1936 en Melilla y un día después en la Península. Oteyza conoció a todos aquellos golpistas durante la guerra del Rif.

Periodismo, enseñanza, literatura

La trayectoria de Teresa de Escoriaza no se limita ni se circunscribe a ser la primera enviada especial a una guerra. En 1910 consiguió su titulación como profesora en Burdeos (Francia). Y en 1917 ya estaba en Nueva York impartiendo clases en el Montclair State Teachers College de New Jersey. Dos años más tarde comenzó sus colaboraciones con el diario La Libertad bajo el seudónimo de Félix de Haro. Después, tr-as regresar de Estados Unidos, en 1920 se hizo cargo de la sección Femeninas.

Y tras pasar por el diario que dirigía Oteyza terminó en el periódico Informaciones. Su siguiente aventura, experiencia, fue en Radio Ibérica (1925) donde se sirvió del recorrido que comenzaba a tener la radio para levantar su voz feminista e impartir clases de francés a través de las ondas. De ahí pasó a la revista Mundo Gráfico y tras el golpe de Estado dejó España y volvió a Estados Unidos, donde consiguió la nacionalidad norteamericana. Regresó a España en 1959 y falleció en 1968 en San Sebastián.

El periodismo, la enseñanza y la literatura fueron los tres ángulos donde se movió Teresa María de la Concepción Escoriaza y Zabalza. En 1922 la periodista y escritora tradujo la novela francesa La corte de las damas de Marie Deschard y años después, en 1929, publicó el libro El crisol de las razas.

En 2014 la Academia de la Radio creó el Premio Teresa de Escoriaza, como pionera que fue en Radio Ibérica sobre los movimientos y reivindicaciones feministas. El premio fue promovido por la UNESCO para reconocer y fomentar "la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer en el sector de la radiodifusión".

Teresa de Escoriaza fue la primera periodista enviada especial a la guerra y pionera, desde los medios, del movimiento feminista.

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Antonio Rubio, autor de El desastre de Annual a través de la prensa y Luis de Oteyza y el oficio de investigar es director del Máster de Investigación Periodística, Nuevas narrativas, Datos, Fact-Cheking y Transparencia y presidente de la Asociación de Periodistas de Investigación.

Sobre el autor de esta publicación