TRADICIÓN

San Isidro no murió con 90 años ni era el gigante que dice la tradición

Son algunas de las conclusiones a las que ha llegado un equipo de expertos encargado de realizar un estudio forense sobre el cuerpo incorrupto de San Isidro

WIKIPEDIACuadro del siglo XVI de San Isidro Labrador

La tradición oral dice que de San Isidro fue un labrador que murió con 90 años y que era un gigante de casi dos metros de altura, pero 850 años después de su muerte, los forenses mantienen que apenas tenía 50 años cuando falleció y que medía 1,80 metros, lo que para su época sí que se podía considerarse un hombre de gran tamaño.

Son algunas de las conclusiones a las que ha llegado el equipo de expertos encargado por la Iglesia para realizar un estudio forense sobre el cuerpo incorrupto de San Isidro, fallecido en 1172.

Las conclusiones serán presentadas en Madrid a finales del mes de octubre, pero Ana Patricia Moya Rueda, profesora del Departamento de Medicina Legal, Psiquiatría y Patología de la Universidad Complutense, ya ha podido adelantar en conversación con Efe algunos de esos datos, expuestos en la Escuela de Verano de La Granda, en Avilés.

“Como dice la tradición oral, era un gigante para la época y, a lo mejor, también, se puede considerar que vivió mucho para ser el siglo XII”, ha comentado la profesora, que ha dicho que se tiene que ver en el contexto histórico del personaje.

La doctora ha explicado que los cuerpos, como es el caso de San Isidro, se mantienen porque desde el momento en que se mueren, en un primer estadio, se desecan de una manera relativamente rápida, de tal forma que no se pudren los tejidos.

Los motivos de su muerte son un enigma porque, a falta de más exploraciones, no se ven signos exteriores de accidentes que pudieran haber derivado en su fallecimiento, más allá de problemas en los dientes y en los maxilares, que debido a infecciones todavía hoy pueden ser fatales.

Sin embargo, hasta el momento, no presenta signos de ninguna enfermedad en concreto ni traumatismo importante.

Con motivo de la conmemoración de los 400 años de la canonización de San Isidro Labrador, ha habido una exposición en Madrid de su cuerpo incorrupto durante una semana en el pasado mes de mayo por la que pasaron casi 10.000 personas.

El cuerpo incorrupto del santo, venerado en muchos rincones del mundo, se conserva en el retablo del altar mayor de la Real Colegiata de San Isidro de Madrid.

A los expertos que tienen la oportunidad de estudiar sus restos, como es el caso de la doctora Moya Rueda, les hubiera gustado poder tomar muestras directas del cuerpo, ya que sólo se hicieron de pequeños residuos.

No obstante, confían en que este trabajo sirva a modo de recomendación para una posible exploración de futuro, ya con las técnicas más avanzadas.

Sólo en una ocasión se ha podido realizar el traslado del cuerpo en un féretro especial para hacer un escáner en un hospital, pero fue en una sesión de poco más de una hora.

Los expertos trabajan con las restricciones propias del contexto de que son unos restos sagrados y, además, de que se trata de una momia que ha llegado hasta nuestros días y tiene que conservarse en un futuro.

“Es impresionante ver unos restos que tienen tantísimos siglos de antigüedad y que se veneran en todo el mundo, con la responsabilidad de hacerlo todo con una delicadeza y un cuidado exquisito”, ha declarado Moya Rueda.