La 'sonrisa etrusca' de los rostros tartésicos de Casas del Turuñuelo

'La Moreneta', uno de los relieves desenterrados en Casas de turuñueloDVD 1156 (14-04-23) Badajoz. España. Esculturas tartésicas halladas en en yacimiento arqueológico del Turuñuelo de Guareña, en Badajoz. SAMUEL SÁNCHEZ / EL PAÍS

Arqueología

La 'sonrisa etrusca' de los rostros tartésicos de Casas del Turuñuelo

Los investigadores del proyecto Construyendo Tarteso han realizado un hallazgo único: las primeras representaciones humanas de esta cultura

La última semana de febrero, uno de los trabajadores del yacimiento de Casas del Turuñuelo desenterró una pieza de piedra. Una más de las muchas que los arqueólogos encuentran en cada campaña de trabajo en este asentamiento tartésico. Creyó que se trataba de la pezuña de un animal. Y así, con esa sensación, se la entregó a uno de los arqueólogos de la excavación.

Cuando Pedro Miguel Naranjo tuvo la pieza en su mano y se encaminó hacia el laboratorio para entregársela a Esther Rodríguez, una de las directoras del proyecto Construyendo Tarteso, notó algo diferente: “¡Un ojo! ¡Una boca!”, fue la reacción emocionada de Naranjo. Así lo relata Esther Rodríguez a República. Fue la primera pieza de un puzzle fabuloso que día tras día se fue completando y que, por primera vez, mostraba el rostro, si quiera idealizado, de lo fue la población de Tartesia, un universo entre el mito y la historia.

Surcaban los investigadores la quinta campaña de excavaciones en Casas del Turuñuelo, un asentamiento tartésico en las estribaciones del Guadiana, donde esta cultura se refugió en lo que podríamos considerar su etapa final, los siglos V-IV a.C. El núcleo principal de esta población estuvo, entre los siglos VIII-VI a.C. en el suroeste de la península, en el Valle del Guadalquivir. Es, por tanto, una cultura que se desarrolla en la Edad del Hierro, con influencias del Bronce Final.

El hallazgo de las primeras representaciones humanas de Tartesia -presentado el martes 18 de abril- es un hito sin precedentes en la investigación de la protohistoria peninsular. Siempre, hasta que bajo los escombros de Casas del Turuñuelo se empezaron a desenterrar los rostros de estas mujeres, quizá diosas, y hombres, quizá guerreros o jerarcas, se pensó que la cultura tartésica era anicónica. Es decir, sin iconos, sin imágenes.

Los pendientes de Casas de Turuñuelo

El yacimiento de Casas del Turuñuelo se ubica en Guareña, Badajoz. En el sector este, en un área por la que se accede al patio donde hace un año se documentó una hecatombe -un sacrificio masivo de animales, en este caso caballos-, hay una habitación que se empezó a excavar durante la campaña de 2022.

Equipo del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en las proximidades de Guareña (Badajoz), el pasado martes. En primera fila, Esther Rodríguez.

Equipo del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en las proximidades de Guareña (Badajoz), el pasado martes. En primera fila, Esther Rodríguez.

Esther Rodríguez explica que al inicio de la campaña actual -que concluye la próxima semana- continuaron por ese espacio. Para poder publicar los estudios es condición sine qua non que el área de análisis esté excava al completo. “No sabíamos si quedaba un metro cuadrado u ocho o nueve, como ha sido finalmente”. Allí en esa zona, empezaron a aparecer estas piedras que son rostros.

En el yacimiento se encontraron en su momentos los pies de una figura humana. De una estatua. A la que llaman piecitos. Resultó ser una estatua de procedencia griega. Sin embargo, pese a las dudas iniciales, los investigadores han confirmado que estos relieves antropomorfos son tartésicos.

Los nuevos relieves, sin embargo,  corresponden a una factura completamente diferente; nada tiene que ver con ese mármol griego descubierto en el patio del yacimiento.

Representación humana hallada en Casas de Turuñuelo, Badajoz.

Representación humana hallada en Casas del Turuñuelo, Badajoz.

Hubo, cierto, dudas. Al principio se pensó en que podrían ser, por la sonrisa, figuras griegas arcaicas. Kuroi o Korai provenientes de alguna ciudad-estado de la Grecia antigua.

Sin embargo, un detalle clave condujo a la conclusión de que se trataba de esculturas autóctonas, de origen tartésico. Las mujeres lucen unos pendientes. Pero no unos pendientes cualquiera. Son arracadas que coinciden al milímetros con las arracadas halladas en los tesoros tartésicos descubiertos hace ya lustros.

Tartesia fue una zona de minería, con yacimientos de plata, oro, estaño que atrajeron a los fenicios en las últimas etapas de la Edad del Bronce y la primera Edad del Hierro.

Yacimiento de Casa del Turuñuelo.

Vista aérea del yacimiento de Casa del Turuñuelo.

Los investigadores de Casas del Turuñuelo, explica Esther Rodríguez, comprobaron cómo las arracadas de los relieves femeninos son iguales a las piezas de orfebrería de tesoros tartésicos hallados en Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz) o Aliseda (Cáceres). “Hasta los cierres, los pasadores, son iguales”, dice.

Pero algo que llama muchísimo la atención de las figuras ahora presentadas en sociedad es su sonrisa. Incluso sus ojos almendrados. La mente lleva de inmediato, y así lo reconoce la directora del proyecto, a pensar en la llamada “sonrisa arcaica” de figuras del arte griego como el Moscóforo o el jinete Rampín, ambas del siglo VI a.C.

La sonrisa

Incluso, a la “sonrisa etrusca”, cuyo paradigma es, quizá, el sarcófago de los esposo de Villa Julia, también del VI a.C.

“Sin duda las figuras tienen ese refinamiento oriental y pensamos en eso”, admite Rodríguez. Los pendientes han sido, sin embargo, clave para ubicar las piezas con precisión en un universo propio. Que fuera un artista de Tartesia o llegado de cualquier colonia del Mediterráneo es un enigma. Uno más de los muchos que quedan por descifrar.

Sarcófago de los esposos, de Villa Julia, muestra del arte etrusco, paradigma de la llamada 'sonrisa etrusca'.

Sarcófago de los esposos, de Villa Julia, muestra del arte etrusco, paradigma de la llamada 'sonrisa etrusca'.

Hasta ahora la iconografía tartésica descubierta en marfiles, bronces u orfebrería era animal o vegetal. Estos relieves no sólo cambian el paradigma, sino que harán pensar en la cultura de Tartesia de otra manera.

Hay un elemento imprescindible para los investigadores con el que aún no se cuenta: documentos epigráficos. Hay un signario (un alfabeto, para simplificar), pero no se ha podido descifrar.

La piedra

Lo primero que harán los investigadores será determinar el tipo de piedra empleadas en estas representaciones -a la espera del informe geológico se cree que se trata de una calcarenita, una piedra blanda de color grisáceo- y, sobre todo, de qué zona procede.

El yacimiento de Casas del Turuñuelo se ha convertido, tras las cinco campañas de excavación realizadas hasta ahora, en uno de los centros más importantes para investigar y estudiar la cultura de Tartesia.

El edificio que se excava es la construcción en tierra mejor conservada del Mediterráneo Occidental. Conserva las dos plantas, se puede caminar por ellas y esto permite a los investigadores estudiar las técnicas empleadas para construirlo y las soluciones arquitectónicas a las que se recurrió, jamás documentadas en otros asentamientos tartésicos.

Así, es destacado el análisis de la bóveda que cubría una de las estancias principales. O el uso de mortero de cal, que se empleó para construir los peldaños inferiores de la escalera que une los dos niveles.

Este yacimiento fue destruido por la propia población. Destruido e incendiado. Hasta el punto de que el color oscuro de uno de los rostros femeninos presentados esta semana se debe al efecto del fuego. Ha sido bautizado por el equipo como La Moreneta. Se sabe del incendio del yacimiento por el nivel del fuego, que alcanzó techumbres, suelos, maderas; afectó a semillas e incluso, debido a las altas temperaturas de las llamas, llegó a vidriar algunas piezas de cerámica o ladrillos, explica Esther Rodríguez. Y, ¿por qué lo hacían? "En el abandono final del edificio, de su clausura, el incendio forma parte de ese ritual de destrucción. Hasta ahora esa es la hipótesis que manejamos".

¿Qué pudo llevar a los habitantes de este asentamiento a destruirlo? Poco se sabe. Sólo se trabaja con hipótesis. Por ejemplo, una gran crecida del Guadiana. Se han encontrado en el edificio rastros de una inundación.

Habrá respuestas. Y, seguro, nuevos e impresionantes hallazgos.

Te interesará saber ...

  • ¿Qué es la cultura tartésica?

    Una cultura desarrollada entre los siglos VIII-IV a.C. en la Península Ibérica. En la Edad del Hierro. Su origen, explica Esther Rodríguez, radica en la hibridación de la población autóctona, atlántica, con poblaciones orientales (fenicios) del Mediterráneo.

  • ¿Cómo surgió?

    Entre las poblaciones autóctonas y orientales hubo diferentes modalidades de contacto. A partir del siglo IX a.C. los fenicios se asentaron en diferentes puntos del sur de la Península. Desde Málaga hasta Cádiz y desde Cádiz hasta la costa de Portugal. Quizá el más famoso de los asentamientos es Cádiz, la Gadir fenicia.

  • ¿Qué tipo de relaciones había entre las poblaciones?

    Entre los pueblos orientales y autóctonos se produjo un intercambio de mercancías, de ideas, de tecnología. No sólo los minerales -oro, estaño…-, sino de instrumentos como el torno de alfarero que introdujeron los fenicios. La influencia cambió, por ejemplo, la arquitectura. Las típicas construcciones redondas de la Edad del Bronce Peninsular evolucionaron a una arquitectura de paredes rectas, por ejemplo.

  • ¿En qué zona se dio?

    Lago Ligustinus.

    La geografía de la zona donde se ubicó Tartesia no es hoy, en absoluto, la misma que había en la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. En el periodo por el que transitó la cultura tartésica el mar llegaba hasta Sevilla, configurando lo que se conoce como el Lago Ligustinus.

  • ¿Cómo se organizaban?

    Lo razonable es pensar que al tratarse de una cultura de origen híbrido, mantuvieran un modelo similar a la de las ciudades-estado griegas o fenicias. En cualquier caso, hoy por hoy no se puede saber si había una monarquía o algo similar. Sí se intuye que se trataba de una sociedad jerárquica.

  • ¿Tarteso, Tartessos o Tartesia?

    Dice Fundeu: "El nombre recomendado de la antigua región situada en el occidente de la actual región española de Andalucía es Tartesia, mejor que Tartessos, y su gentilicio es tartesio o tartésico, no tarteso, mientras que la capital es Tartesos".

    Añade: "Tartessos, con doble ese, es adaptación directa del griego Ταρτησσός, pero, aunque se ve con relativa frecuencia, resulta menos aconsejable por no estar adaptada al español".

Sobre el autor de esta publicación

Fernando Mas Paradiso

Historiador y Máster en Historia. Inició su carrera como periodista en el diario El Mundo (España) en 1989, donde ejerció como redactor, jefe de sección, redactor jefe, corresponsal en Londres y subdirector de www.elmundo.es en dos etapas. En 2014 modificó su rumbo profesional. En 2016 fundó El Independiente. Tras dos años en el proyecto se lanzó a la consultoría de medios. Nació en Montevideo (Uruguay) en 1966 y reside en España desde 1976.