Contra el racismo, suspensión

ATLÉTICO DE MADRID / REAL MADRID

EFEFede Valverde y el brasileño Vinicius Jr

Los actos racistas del Metropolitano no creo que tengan medidas drásticas. Los dirigentes del, Atlético, probablemente, harán lo posible por castigar a unos pocos de los muchos que hicieron el bestia en los aledaños del recinto y dentro del mismo. Vinicius no es jugador que goce de grandes preferencias en los campos españoles. Suele suceder que cuantos juegan intentando siempre lo sorprendente no gustan a los equipos de casa. Pasó con Neymar y hay celebraciones de los jugadores brasileños que no siempre son del agrado ni siquiera de los suyos. Hubo uno, que jugó en el Valencia, creo que Leandro, tuvo la originalidad de simular que orinaba en un banderín del córner. Brasileños que han dado la nota en el festejo del gol han sido muchos, pero la inquina por los bailecitos de Vinicius tal vez ha sido la mayor que hemos conocido.

El racismo en el fútbol suele ser una de las mayores contradicciones de las aficiones. Insultar a un jugador negro cuando en su equipo suele haber incluso mayoría de esta raza es estupidez magistral. El problema fundamental de los graderíos de esta especie ha vivido por los dirigentes de los clubes que en muchos caos los han alentado. Ha habido grupos ultras que han tenido oficina con teléfono dentro del estadio y durante años fue frecuente que el club pagara el autobús y la entrada a los miembros del frente de turno.

En Madrid y Barcelona se luchó con acierto contra los alborotadores y en la memoria hay actos que dejaron huella y vergüenza. Al Madrid lo indignaron y mancharon aquellos gamberros que incluso derribaron una portería. Pero por encima de este tipo de arrebatos están los alientos racistas. En algún caso también se han visto actitudes nazis y muy pocas veces ha habido arrestos para que la fuerza pública detuviera públicamente a quienes se manifestaban de manera tan perversa. En Mestalla, un entrenador, Guus Hiddink obligó a que se retiraran unas banderas nazis porque estaba dispuesto a que no se jugara. Y esta es la mejor solución a este tipo de actitudes. Solo que ello debería estar en manos de los árbitros. El día en que un colegiado detenga el partido y lo suspenda hasta que de las gradas desaparezcan individuos de tal ralea, acabaremos con ellos. Más importante que buscar a los alborotadores después del partido es detener el juego. Solo que para ello deberíamos aplaudir y apoyar al árbitro que tuviera tal coraje.

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.