Courtois y Benzema, como siempre

EFEKarim Benzema celebra el segundo tanto anotado en la final de la Supercopa de Europa

Solo fueron necesarios catorce minutos para que el Madrid dejara en el césped su sello de distinción. Fue el momento en que el Madrid volvió a ser Courtois y diez más. El portero comenzó a ganar la final cuando en el mano a mano con el japonés Kamada salvó el gol. Al jugador del conjunto alemán se la habían puesto como a Fernando VII. Pero delante estaba el mejor portero de mundo. Salvada la primera ocasión de gol el partido continuó sin que pasaran grandes cosas. Había que aguardar a que el juego, bastante plano, y sin que los delanteros madridistas dieran sensaciones de peligro, para que después de nueva intervención de Courtois el Madrid empezara a cortar los rápidos avances con Santos Borré, ex jugador del Villarreal, Lingstrom y siempre Kamada para que los ataques madridistas hicieran pensar en que no tardaría en llegar el gol. Y así fue. Un saque de esquina mal resuelto por los alemanes sirvió para el toque de Benzema de cabeza y el pase de Casemiro hacia el centro de la portería en el que Alaba aprovechaba el regalo y el partido tenía otro tono en el juego.

Tardó el Madrid en hacerse notar en el centro del campo. Los tres tenores tardaron en deja constancia de su presencia. El primero, Modric, con esos pases casi inverosímiles con el exterior del pie derecho. Para acertar con la receta futbolística del Madrid llegó el tanto de Benzema. No podía faltar a la cita.

Ya con ventaja en el marcador la ilusión por la Supercopa se acrecentó. En el viejo estadio olímpico de Helsinki en el que España participo cuando olímpicamente era poco y menos, sólo sacó una medalla de plata en pistola, conquistada por el policía Ángel León, padre de la cantante Rosa León, el Madrid reivindicó al fútbol español. La decimocuarta Copa de Europa ganada en la pasada campaña dio origen a la Supercopa que ya se cuenta como de hogaño.

La segunda parte fue muy madridista. Y no solo por el gol de Benzema que fue la sentencia, sino por el hecho de que el equipo se hizo con el juego y aunque el conjunto alemán hizo cambios para buscar el empate, cuando aún era posible, todo esfuerzo fue inútil. De nuevo Courtois volvió a salvar la oportunidad de Knauff.

Ancelotti también recurrió a jóvenes con fuerza y por ello recurrió, primero a Rodrygo y después a Camavinga y Ceballos. Fueron relevos para contentar al personal. Todo estaba vendido.

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.