Los Trofeos abrieron fronteras

Los jugadores del Real Madrid posan con el trofeo de la LXVIII edición del Teresa Herrera

EFELos jugadores del Real Madrid posan con el trofeo de la LXVIII edición del Teresa Herrera

El verano solía proporcionar partidos muy interesantes en los trofeos que junto a los mejores españoles se veían clubes que después eran conocidos en Copa de Europa. Antes de que esta competición triunfara pasivamente y que Recopa y Copa de la UEFA se instaurasen, la afición aguardaba el comienzo de la la liga nacional con el interés añadido de ver a sus mejores representantes enfrentados a equipos foráneos. Eran las puertas abiertas a la posterior globalización.

El verano era escaparate para que algunos clubes pusieran sus vista y dineros en los más brillantes futbolistas vistos en los encuentros veraniegos. Cualquier colchonero recordará como llegaron Pereira y Leivinha, pongamos por caso. Los conjuntos brasileños y los argentinos y uruguayos, ente otros, ofrecían jugadores que llegaban a punto para completar una plantilla. En aquellos tiempos incluso la Unión Deportiva Salamanca tenía el buen gusto de fichar argentinos que hicieron escuela. D'Alessandro, por ejemplo.

En los mejores tiempos de los torneos veraniegos la llegada de futbolistas extranjeros se centraba en los países suramericanos. Por entonces el mercado del este de Europa estaba cerrado y hubo que hacer maravillas para conseguir algún contrato. Ese fue el caso por el que el Valencia logró sacar de la entonces Yugoslavia a Pedja Mijatovic. Si mal no recuerdo la intermediación fue irlandesa.

Hubo años que que en las vitrinas de los grandes clubes figuraban como meritorios futbolísticamente los trofeos ganados en A Coruña, el Teresa Herrera, en Huelva, El Colombino, en Cádiz el Ramón de Carranza, en Barcelona, el Gamper, en Valencia, el Naranja, En Madrid aparecían en el Manzanares y el Bernabéu visitas muy ilustres y los trofeos conquistados eran muy meritorios desde el punto de vista estético y de gran valor monetario.

El comienzo de la Liga en verano y las excursiones de Madrid y Barça han devaluado los partidos veraniegos en nuestro estadios. El dinero tiene padres más poderosos.

Posdata. Puestos a ahorrar, no ahora en agosto, se podría volver a jugar los partidos a las cuatro de la tarde, como antaño, cuando no había luz en los estadios. Es broma.

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