Lo de Las Vegas no quedará en Las Vegas

Robert Lewandowski del FC Barcelona

EFEFC Barcelona vs Real Madrid

No estoy seguro de que Joan Laporta haga valer su propuesta de que lo que ocurriera en Las Vegas quedaría en Las Vegas. Tras la victoria del Barcelona ante el Real Madrid no parece probable que se haga el silencio. Ningún culé tomará el triunfo a beneficio de inventario. Una victoria es una victoria como la pela es la pela. Ganar siempre reconforta y anima a seguir por la senda de los grandes éxitos. Vencer al Madrid, aun en un amistoso, no deja de ser un resultado que se pasa al historial para contabilizar un hecho destacable. El Madrid tampoco dejará lo ocurrido en Las Vegas como un pasaje sin que se tome nota.

El Barça de las palancas ha conseguido que uno de sus fichajes, Rapinha, haya marcado el gol que lo convierte en jugador para la historia de los hechos siempre recordables. El Madrid tiene la coartada de que no jugó Benzema. La ausencia del francés es dejar al equipo sin una de las dos figuras que trascienden. La otra, Courtois, si estuvo en el campo y no se tomó el encuentro como un amistoso. Hizo las tres paradas que dejaron la derrota con un solo tanto en contra. De no haber jugado el portero, que ya tiene aureola de mejor del mundo, lo ocurrido en Las Vegas habría tenido repercusión incluidos los telediarios más amables.

No falló Courtois que reconfortó a Ancelotti. No marcó Lewandowski, aunque lo intentó, y dado que Benzema no compareció no hubo ocasión para hacer comparaciones.

Lo sucedido en Las Vegas, dejado al margen el resultado, que no es transcendental, ni para escribirlo como propio de un clásico, servirá para que se compare a ambos clubes en lo tocante a su futuro inmediato. En el Madrid podría suceder que este año se noten más las veteranías y en el Barça crezcan más las figuras juveniles. Lo del título, como siempre, será otra cuestión.

Posdata. En las televisiones y en las emisoras de radio se insiste en la gilipollez de pronunciar Mayami cuando se refieren a una ciudad cuyo nombre español es simplemente Miami. Nombre, por cierto, de los indios que había en la zona en tiempos de la conquista.

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