Derrotada con honor y en la prórroga

Imagen del Inglaterra-España

EFEImagen del Inglaterra-España

Era favorita Inglaterra. Jugaba en casa y presentaba antecedentes que la convertía en el peor enemigo para la selección femenina española. Las inglesas habían marcado catorce goles y no habían encajado ninguno. A España, por el contrario, le costaba golear. Y en mi opinión, el favoritismo estaba más fundamentado por las ausencias españolas. Nuestra selección jugó sin Alexia Putellas y Jenni Hermoso, las dos mejores jugadoras europeas. Y pese a ello Inglaterra, que empató en el minuto 84, tuvo que obtener la victoria en la primera parte de la prórroga. A España le faltó acierto en los remates. Las jugadas iniciadas por la banda derecha con Atenea del Castillo, en auténtica exhibición para burla a su defensora, además del gol de Esther Gonzales hubo varios momentos en que se pudo aumentar el resultado. Inglaterra ganó por más fortaleza física, por mayor velocidad en las contras que creó, tanto cuando empató Toone como cuando Stanway marcó la segunda diana que eliminó a España.

Sobre el papel, el juego inglés más vertical que el español, de menos pases, pero con más rapidez para llegar al área contraria hacía presumir que las dificultades para nuestras jugadoras se iban a multiplicar. Sin embargo, la rapidez de movimientos, la búsqueda de jugadas de ataque fueron durante muchos minutos muy parejas. Además, las nuestras supieron domeñar la presión inglesa con mejores toques, con mayor acierto en la posesión de la pelota. Esto hizo que hubiera pocos apuros para Sandra Paños. Le marcaron un gol, pero fue anulado por fuera de juego. Hubo unos minutos en las postrimerías de la primera parte en que pareció que el empuje inglés, su acoso, iba a decantar el resultado. España supo soportar los ataques con alguna dificultad y con instantes de auténtico riesgo. No obstante, supo reaccionar y en los últimos minutos estuvo a punto de marcar. Fueron instantes en que la calidad del juego español se notó.

Durante la segunda parte y en los minutos de la prórroga, la selección española puso coraje, decisión en la disputa del balón e ingenio para crear ocasiones de gol llegando hábilmente por las bandas. Cayó pero con más honor del que se pudo pronosticar. Estuvo a gran altura y mereció estar entre las semifinalistas.

Sobre el autor de esta publicación