Sergio García pide cariño

Sergio García

Europa PressSergio García

Sergio García nunca perteneció al cuerpo diplomático. Mientas fue “El Niño” tuvo toda clase de complacencias y se ganó el aplauso y la admiración del mundo del golf. A medida que fue creciendo fue ganando grandes torneos y fomentó su clasificación deportiva de la mejor manera que se puede hacer en el mundo del deporte: sumando éxitos. Pero llegó un momento en que la cabeza no le acompañó. Hubo tiempos en que dio la impresión de que necesitaba consejos y aunque en ocasiones los recibía hacia caso omiso de ellos. Sus actitudes no fueron siempre las más adecuadas y llegó al extremo de pelearse con Tiger Woods, que era mucho más que un gran campeón. Le ofendió con una frase que en Estados Unidos tiene claro sentido racista. Sergio subió al trono máximo al ganar el Masters, torneo en el que ya había probado sus mieles siendo un niño y ganando su torneo justo cuando lo hizo Olazábal en el campeonato formal.

Sergio García vive unos años en que no defiende su categoría. Baja en la clasificación hasta la cincuentena lo que ha sido claro signo de decadencia. Sin embargo, en la Ryder Cup, torneo en el que Estados Unidos y Europa se juegan la supremacía, ha ido el mejor componente del equipo de nuestro continente. Nadie ha obtenido mejores cifras. Ha sido el europeo con mejores resultados. Se ha dado el caso de que incluso en un año en el que no estaba especialmente brillante en los torneos, en la Ryder se convertía en jugador fundamental.

El golf se ha dividido en dos por la entrada en juego de los árabes que han intentado montar un torneo propio con los mejores jugadores del mundo. Sergio y otros extraordinarios golfistas han aceptado participar en el programa asiático porque se reparten miles de millones de dólares independientemente de los resultados. Jugadores de historiales impecables como Phil Mickelson se han unido al grupo disidente.

El capitán de la Ryder europea, el sueco Borg, al parecer, le dijo a Sergio que los componentes del grupo disidente no eran bien recibidos. Ello ha sido suficiente para que Sergio haya dicho que se va de la PGA y del Circuito Europeo al no sentirse querido.
Jon Rahm ha salido en su defensa, pero Sergio tenía claro que por resultados no iba a ser miembro del la Ryder y el capitán, que no le tiene grandes simpatías, no iba a contar con él, Ante tal panorama ha puesto pies en pared y ha dicho me voy para evitar que me echen. Se ha equivocado. Del circuito europeo nadie le ha sancionado y nadie le ha amenazado con la expulsión.

Independientemente de que los dirigentes mundiales del golf pongan paz, y de ello se beneficien quienes han acepado lo petrodólares, Sergio García no debería convertirse en el ariete de los disidentes. De todas maneras, teniendo en cuenta la tendencia de sus últimas actuaciones, fichar por el LIV le asegura los dineros que en la PGA y no podría sumar. Es una pena que haya terminado de esta manera después de haber sido un auténtico grande.

Posdata. El Tour entra en la parte seria del espectáculo. Llegamos a los Pirineos aunque este año nos falta el mítico Tourmalet.

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