Invasión de empresarios foráneos

Peter Lim

EFEPeter Lim

El fútbol español se acerca de depender casi exclusivamente de empresarios extranjeros. Nos hemos pasado años presumiendo de poseer la Liga más importante del mundo, después de la Premier se entiende, y nos estamos topando con el caso de que ya empiezan a ser excepciones las entidades que dependen de accionistas españoles. Se da la triste circunstancia de que la mayoría de los inversores, de momento, no han conseguido levantar las sociedades en las que han invertido. Incluso en algunos casos su presencia, su administración, ha sido lamentable.

Real Madrid y Barcelona, pese a las deudas que ambas entidades tienen, las del club barcelonés por encima de todas y con préstamos de bancos extranjeros, todavía están en manos de sus socios. También hay otras excepciones encomiables como los casos de Athletic Club, Real Sociedad y Osasuna por citar los pocos casos en los que los números rojos aun no son alarmantes.

Se está dando el caso sorprendente de que quienes están adquiriendo clubes son gentes de entidad un tanto desconocida y se han dedicado, sorprendentemente, a entidades de segunda fila. Es el caso de Carlos Slim quien se comprometió con el Oviedo y fue tal vez pionero en invertir en clubes de Segunda División. Slim lo hizo para salvar a la sociedad ovetense del despeñamiento.

En los últimos días han aparecido los nombres de Manuel Lovato, José Luis Orantes, Alejandro Iraragorri y Jeff Luhnow. Los clubes agraciados con la aportación monetaria de estos señores son además del citado Oviedo, Salamanca, Badajoz, Leganés y Sporting de Gijón.

También el Granada descendió, pero lo hizo con la aportación de una sociedad foránea. El Málaga, que no acaba de levantar cabeza, está en manos Al Thani y el Almería, que ha ascendido a primera, lo dirige Turki Al-Seik.

La mayor de las desgracias conocidas hasta ahora es la del Valencia, que está en manos de Peter Lim, un singapurés que no se sabe a qué juega porque lleva a la sociedad a la quiebra total y no quiere vender.

La Federación Española de Fútbol, dirigida por el discutido Luis Rubiales, en la asamblea de ayer afirmó que ha terminado el presupuesto anterior con superávit de 32,8 millones de euros. No todo son pérdidas.

Posdata. El síntoma más concreto de la precariedad económica de nuestros clubes es la ausencia de grandes fichajes e incluso de las renovaciones de contratos más preciados. Más que síntoma es constatación

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