El Covid no hizo mella en San Mamés

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Antes del minuto diez hubo sensación de que no había partido. El Madrid había arrancado con dos goles y dominando el juego en todo el campo. Los anuncios de bajas sensibles en el líder podían haber sentado sensación de que acudía a campo difícil con demasiadas ausencias y espíritu de equipo con notables problemas psicológicos dado que cualquiera de los alineados podía pensar que también corría peligro de contagio. Athletic y Madrid olvidaron las circunstancias en las que se disputaba el partido y mostraron una fe en la victoria que hacia olvidar las carencias. El Madrid mantuvo su carácter de líder con la victoria que tuvo que sudar porque enfrente hubo un equipo que no se resignó a la derrota que se presagió inclemente. El Athletic plantó cara y el Madrid ganó pese a las ausencias.

El partido entre los dos equipos más castigados por el Covid no recordó en ningún momento la circunstancia de que en ambos hubiera bajas sensibles a causa de los contagios. El Madrid sin Modric, Casemiro y Alaba salió a toda prisa, como si necesitará quitarse de encima la sensación de que estaba disminuido. No necesitó pensar en cómo resolver los problemas que le iba a plantear el aguerrido equipo bilbaíno. En el minuto cuatro llegó el primer tanto de Benzema en jugada que crearon Kross y Vinicius. Todavía no se habían repuesto de la sorpresa loa vascos cuando Benzema marcó un gol espectacular, remate de una jugada que también llegó por la banda izquierda. Casi se podía dar por finiquitado el encuentro porque la superioridad de los primeros minutos hacían presagiar marcha triunfal de los madridistas.

Sucedió que el Athletic sacó a relucir su espíritu, su competitividad, su fuerza mental para superar los tropiezos y tardó muy poco en marcar el gol que ponía sobre el tapete la posibilidad de que el pronóstico de los primeros minutos no se sostenía sobre bases reales. Había más Athletic del de los minutos iníciales. El gol de Sancet, que no fue menos espectacular que el de Benzema, hizo creer a los rojiblancos y los madridistas echaron mano de sus mejores recursos para mantener cierto mando en el juego.

A partir de este momento y hasta los minutos finales el conjunto anfitrión puso en jaque al adversario en el que Kroos mantenía la calidad, la precisión y el buen orden, pero Valverde no estaba a su altura y Comavinga, que tenía la difícil misión de suplir a Casemiro, acabó ejerciendo el puesto de medio centro con mayor eficacia a medida que transcurrió el juego.

El Athletic con la entrada de Nico Williams incrementó los ataques por banda que crearon varios momentos de gran peligro para Courtois. Hasta el final hubo una especie de mano a mano en el que los madridistas incrementaron sus buenos oficios defensivos y, además, pusieron a prueba al portero bilbaíno. El partido del coronavirus no perdió el interés de otras ocasiones. Ambos conjuntos hicieron un buen partido, repleto de momentos emocionantes.

Posdata. El Atlético, partido a partido, hasta la decepción total. Simeone sigue sin hallar la solución. En Granada el héroe fue Molina un señor de 39 años.

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