El efecto Xavi fue Dembelé

En el Camp Nou se esperaba el efecto Xavi y fue el de Dembelé y a pesar de que éste fue lo mejor del partido, y de su equipo, no consiguió que llegara el tanto que habría clasificado al Barcelona para los octavos de final. Con el empate a cero el pase está muy complicado. Tendrá que hacer ante el Bayern en Munich lo que haga el Benfica en su casa. Todos los momentos ilusionantes, los propició la entrada de Dembelé. Desgraciadamente, quedaron en nada porque los defensas benfiquistas mantuvieron el área con contundencia y el mejor remate los desvió el portero. Ninguno de los tres equipos españoles que participaron en la jornada consiguió clasificarse. Solamente venció el Sevilla, pero tampoco le bastaba la victoria.

El comienzo del partido tuvo enorme diferencia del juego con respecto a Koeman. Xavi alineó a tres centrales, Piqué, Araujo y Lenglet para que Demir y Jordi Alba jugaran prácticamente de extremos. Los primeros minutos fueron de agobio de los azulgrana a los benfiquistas y en tiempo de intensa lluvia, en los graderíos hubo emoción y asentimiento a lo que se estaba practicando. Nico y Busquets con el apoyo de De Jong mandaban en el centro y delante, Gavi continuaba intentando las jugadas revolucionadas, con la ayuda de Alba, y Demir se atrevía a buscar en el mano a mano con Grimaldo. Las entradas por la banda, con el fin de que los centros llegaran a Menphis, que frecuentemente caía en fuera de juego, no produjeron el remate a gol. Diana fue la del Benfica conseguida en jugada anulada porque el balón había salido del terreno de juego. Casi gol, fue el disparo de Demir en el minuto 43, que se estrelló en el larguero.

No consiguieron los barcelonistas adelantarse en el marcador en los minutos en que manejaron más la pelota y llegaron con frecuencia al área adversaria. Faltó precisión en el último pase y en algunos momentos atropellamiento que evitó el remate certero a pocos metros de la portería. Después, el Benfica se creció y tuvo un par de ocasiones en las que hasta fallo el gol con la puerta vacía. El Barça echó mano del corazón en la parte final del encuentro y gracias a Dembelé se puso el resultado a mano. Pero tampoco hubo facilidad para el disparo a puerta. La igualada deja al Barça con el pase a octavos de manera muy complicada.

Posdata. Unai Emery se equivocó en los cambios y mantuvo el juego que le impide ganar partidos. Demasiados pasecitos y, sobre todo, abuso de jugaditas dentro y al borde del área. Una de esas estupideces en que no se opta por la racional, mandar el balón lejos, permitió un error de Rulli en el pase y torpeza de Capoue que se dejó robar el balón y como consecuencia llegó el gol de Cristiano en vaselina. El segundo tanto ya fue propio de la desesperanza villarrealense y la euforia manchesteriana.