Vergüenza en el Rayo Vallecano

Garbiñe Muguruza y Paula Badosa han entusiasmado con su semifinal en la que se garantizaba el pase de una española a la gran final del tenis de las mujeres. La derrotada también está en el podio de las grandes campeonas actuales. Arancha Sánchez Vicario y Conchita Martínez brillaron en los torneos más importantes y se trajeron bajo el brazo Roland Garros y Wimbledon. Al lado de esta gran noticia, del magnífico partido que jugaron y el respeto que han alcanzado mundialmente, en España estamos viviendo una vergüenza que afecta a mujeres. Se trata de las futbolistas del Rayo Vallecano. No solo no cobran sino que, además, ya se ha dado el caso de que han tenido que ser los servicios médicos del equipo contrario quienes atendieran a una lesionada franjirroja. Las chicas del Rayo ni siquiera cuentan con los servicios mínimos de una competición.

El fútbol practicado por mujeres ha crecido espectacularmente ya se ha dado el caso ver en un estadio más público que en encuentro de hombres. El progreso del futbol practicado por las chicas, que incluso internacionalmente han obtenido notables éxitos, no ha encontrado el debido sostén económico para que se mantenga dignamente. No cobrar es delito porque no se cumple con lo mínimo que socialmente debe proteger a las chicas, que se entrenan y juegan competición oficial con el mismo entusiasmo que los hombres de la misma institución deportiva. Dramático y vergonzante es que algunas como las vallecanas queden a la intemperie y sin la protección médica necesaria.

Todas las muchachas que juegan con talento y tanta calidad en los pies como sus colegas del club de Primera, no pertenecen a clubes que cumplen con las obligaciones deportivas, económicas y simplemente humanas. A las rayistas se las dejó a la intemperie y seguimos sin contar con un convenio que las proteja. Otra vez, como ocurre con el futbol de los hombres, hay clubes que no se responsabilizan y llevan a las plantillas casi a la indigencia. Ya tuvimos ejemplos de jugadores de Primera que durmieron en la calle Alberto Bosch donde residía la Federación Española.

En el fútbol de la elite hemos visto desapariciones de clubes que llegaron a alternar con los mejores en Primera. No es necesario recordar lo que ocurrió en Burgos, lo que ha pasado en Logroño y lo que han visto los aficionados en Salamanca.

El fútbol de las chicas no debe estar como una segunda opción, ni como una gracia, para no ser menos que otros. La AFE ya denunció días atrás la indignante situación de las colegas rayistas y tras el incidente en que una futbolista lesionada tuvo que ser atendida por el médico del Athletic Club, ha decidido denunciar la situación. No tuvieron afiliación a la Seguridad Social y ahora no se cumple con la normativa que ampara los riesgos laborales. Al presidente del Rayo, Raúl Martín Presa, amigo de invitar a extremistas políticos al palco, aún no se le ha caído la cara de vergüenza por las vejaciones que padecen las jugadoras que llevan el nombre de la entidad vallecana.

Posdata. El Valencia, propiedad del nefasto Peter Lim, está acercándose a causa de disolución.