Luis Enrique, a salvo

Luis Enrique estaba a punto de que comenzaran a cantarle el gori-gori. La situación de la selección, las dificultades con que tropezaba para llegar al Mundial, estaba poniendo en cuestión al seleccionador. Ya había quien lo tenía emplazado. Los generosos le daban la oportunidad de superar la repesca y los más radicales estaban proponiendo que lo destituyeran antes incluso de que llegara la última oportunidad.

Luis Enrique no tiene quien le escriba porque nunca ha sido complaciente con los medios informativos. Siempre ha ejercido de contracensor. Le ha faltado mano izquierda. Su historial, la salida del Madrid para jugar en el Barça y su asentamiento como azulgrana, no fue buena partida. Los cambios entre barcelonistas y madridistas, y a la viceversa, existieron desde el comienzo de las competiciones. En el primer torno nacional que se disputó en Madrid, (la proclamación de Alfonso XIII) organizado por el Real, presidido por los catalanes Padrós (del comercio) y que ganó el Vizcaya, no el Athletic, pocos días después se anunció que el señor Albéniz iba a integrarse en el Madrid. El hijo del famoso compositor tenía que estudiar aquí y ello le facilitó el cambio. De entonces a hoy no hace falta recordar nombres porque los ha habido en buen número, pero curiosamente, si Figo se ganó la animadversión culé de por vida, Luis Enrique pasó a formar parte de los enemigos a muerte del madridismo.

El historial personal nunca lo ha podido moderar porque tiene un carácter fuerte, que no soporta bien las polémicas y de ahí que al primer fallo tenga toda una artillería apuntándole. Ganar en Atenas permite a la selección un alivio enorme porque en Sevilla, ante Suecia, le basta el empate para clasificarse para Qatar. Luis Enrique se ha salvado, de momento. Y lo ha hecho con su tendencia a romper esquemas y saltarse a la torera todas las presuntas alineaciones que barruntamos los periodistas. Ciertamente, no hay una sola alineación de la que no se discrepe y, por supuesto, también hay controversias sobre las listas que anuncia para cada partido.

Como entrenador, como líder del vestuario, tiene grandes complacencias y, sin embargo, hay muy pocos futbolistas que puedan pensar que siempre están en el pensamiento del seleccionador. Para él, cada partido es distinto y, consecuentemente, toda alineación ha de ceñirse a lo que piensa para cada ocasión. Y en ello nunca están los medios informativos. No permite acertijos y de ahí la dificultad para anunciar el once de cada día. Pero, de momento, aunque no le toquen las palmas tampoco tiene encima el coro fúnebre.

Posdata. Ha vuelto Xavi al Barça y acaban de anunciar el regreso de Dani Alves, vieja gloria que estaba sin equipo. ¿Hay hueco para Iniesta?