La Liga se juega en los descuentos

La Liga, aunque en ciertos aspectos apunta a mediocridad, ha recuperado las emociones de otros tiempos. Ya no hay partidos de medio tiempo. Y aparentemente con plantillas con enormes diferencias. En la primera mitad ya nos se pueden dar por resueltos los encuentros. El final ya no está en los minutos noventa. Va más allá. Los de prolongación son temibles porque cambian los resultados en los instantes de la angustia. Los estados de emergencia se prolongan hasta el pitido final y en muchos partidos los poderosos acaban pidiendo la hora. La Liga ha aportado un concepto, seguir trabajando, que se aplica cada vez que hay un resultado sorpresa y los desencantados se aferran a  ello como el camino a seguir.

El Barça ganaba por 0-3 en Balaídos y se topó con el empate a tres tantos en las postrimerías del partido. Un conjunto como el barcelonés a pesar de las bajas y las lesiones de Ansu Fati y Eric García, en otros tiempos se diría que tenía asegurados los tres puntos. Y casi se tuvo que dar por satisfecho.

El Madrid y el Rayo nunca han podido compararse. La diferencia entrambos siempre se ha considerado poco menos que sideral. Los vientos fueron favorables al Madrid durante todo el primer tiempo y parte del segundo, pero bastó cierta relajación para que el Rayo, que practica un buen fútbol, se acercara y pusiera el Bernabéu en minutos de angustia. Los madridistas volvieran a protagonizar un juego en el que de una parte a la siguiente hay notorias diferencias. No basta con  que el dueto Vinicius-Benzema marque goles porque amarrar los triunfos no es fácil y ni siquiera frente al Rayo. De nuevo hubo pitos al equipo y situación final de las que siempre se ha dicho que pidiendo la hora.

Paradigma de los minutos en que no se puede dar por finiquitado el partido es el Valencia. Marcó dos goles frente a Osasuna para salvar un punto, lo hizo ante el Athletic Club y la remontada épica fue frente al Atlético de Madrid. Los colchoneros ganaban 1-3 cuando el tiempo se acababa y en los minutos de la prolongación llegó el empate. Sacar el balón de la portería y pitar el final fueron dos instantes sin separación. Fue empate conseguido en un santiamén. Y ha habido otros partidos resueltos en con el silbato del árbitro en la boca. Parece que es el síntoma de la Liga que no ha competido en los mercados con los grandes clubes europeos. Por poner otro ejemplo, el Alavés huyó más del descenso con un gol de penalti en el minuto 91.

Posdata. Xavi ya está en Barcelona. Los expertos anuncian que el equipó necesita tres fichajes aunque no parece que haya dinero para ello. Ya está a diez puntos del Real Madrid.