Barça y Villarreal, un paso al frente

La jornada europea obligaba a los tres equipos españoles conseguir el triunfo porque de lo contrario era quedarse sin aspiraciones. Ganó el Barcelona en Kiev con el gol de Ansu Fati y con ello se arrimó a la permanencia en el torneo. Ganó el Villarreal por 2-0 en la Cerámica y dio paso importante para continuar. Perdió el Sevilla en su casa frente al Lille y firmó su despedida.

Al Barça le costó encontrar la portería contraria y, finalmente, lo hizo, Sergi Barjuan contó en esta ocasión con Araujo, que suplió a Lenglet, Ansu Fati, Nico, Gavi y finalmente Dembelé. El triunfo le posibilita acabar la primera fase de Liga de Campeones con la dignidad a que está obligado el club.

El Villarreal, que lleva una racha funesta en Liga, ha conseguido colocarse en la segunda plaza del grupo gracias a las dos victorias obtenidas frente al suizo Young Boys. Emery, que lleva peleándose con las victorias porque se ha hinchado a empates, pudo levantar cabeza en noche en que por sus derrotas ligueras se ha llegado a habar del maleficio de jugar la Copa de Europa y descender a Segunda. Ayer venció, pero no alcanzó la calidad de otras veces. Emery da la impresión de que se confunde cuando hace las alineaciones.

En esta competición hay que aspirar a una de los dos primeras plazas que dan paso a los octavos de final. En el peor de los casos la tercera también tiene valor porque habilita para participar en la Liga Europa, que también da dineros. Teniendo en cuenta estas características todos los participantes aspiran a seguir vivos y de ahí que todos los encuentros tengan trascendencia y consecuentemente, su dificultad. Ganar no es fácil porque al final no hay enemigo pequeño. En estas ocasiones se hace más realista aquel mensaje del inolvidable Luis Aragonés que a sus jugadores les gritaba antes de salir al césped: Ganar, ganar y ganar. Anoche tal consigna era general. No era necesario que los entrenadores de Barcelona, Sevilla y Villarreal recordaran tal consigna. Para todos era de obligado cumplimiento.

Desgraciadamente, Lopetegui no hizo valer la fórmula. Su equipo, al que algunos considerábamos firme aspirante a continuar, pifió justamente en casa cuando le quedaban pocas cartas que jugar. Su participación ha sido decepcionante. No ganar ni en casa es perder la imagen de equipo que puede aspirar a varios títulos.