Sentencia Koeman: “Es lo que hay”

Ronald Koeman sentenció la situación actual respecto al Barcelona con la frase de “es lo que hay”. Los entrenadores suelen conocer mejor que dirigentes, aficionados y periodistas la realidad del vestuario. Koeman ha recogido una herencia en la que ni siquiera está Messi, que era quien acababa salvando los muebles. El Barça de los tres últimos años con Messi no se parecía al que con Guardiola. Vilanova y Luis Enrique sumó títulos. La plantilla actual es muy inferior y, además, está muy descompensada. Carece de consistencia en la defensa y sus acciones de ataque son ineficaces. Los goles los evita las más de la veces Ter Stegen y ahora, para marcar, se deja todo a la esperanza de Ansu Fati, jugador que ha salido de una grave y larga lesión que por su juventud tampoco ha cuajado como el gran líder que el equipo necesita.

El club atraviesa fuerte crisis económica de la que necesita un mínimo de dos años para aliviar la gangrena. De los problemas estructurales pretende salir adelante con la petición de un crédito de 1500 millones de euros para revitalizar el estadio y demás espacios donde hay competiciones. La asamblea de socios, que ha durado dos sesiones domingueras, ha servido para que se acepte el programa grandilocuente de Joan Laporta. La mejora de la contabilidad, que de ser sociedad anónima estaríamos hablando de quiebra, no va a servir para que la actual directiva perciba el aplauso de los socios. En el fútbol, todas las cuestiones, por muy importantes que sean y en este caso lo son, se reducen a los goles. Si el equipo gana nadie mira la cuenta de resultados, porque estos entre los aficionados no tienen otro significado que los del marcador.

La cuestión ya es tan grave que un grupo de facinerosos agredió moralmente y con patadas en su vehículo, al entrenador. Cuando el míster no está a salvo de los desalmados, el club ha de atarse los machos para que los peligros no deriven en actos que pongan en duda la vida social y deportiva de la entidad.

Posdata. José Bordalás llegó el Valencia con la bendición de Peter Lim. En lugar de vender jugadores esta vez hizo nuevos contratos aunque todos de mediana condición. El efecto Bordalás parece humo. Tiene un punto más que a estas alturas sumaba el Valencia con Celades y Javi Gracia.