El Barça sin Messi pierde valor

El Barcelona ha perdido un diez por ciento de su valor a causa de la salida de Lionel Messi. El fútbol ha perdido parte de su simbolismo deportivo y ha entrado en el mundo de las finanzas como todas las empresas. En este caso la cuestión es singular porque no es sociedad anónima y, consecuentemente, ni siquiera está en condiciones de llegar a cotizar en bolsa. Hay, sin embargo, cotización que se define por estudios de mercado que van más allá de lo que emocionalmente representan las masas sociales.

El fútbol tiene que ver con los valores que tiene en las programaciones televisivas. Es evidente que la presencia de determinados futbolistas potencia el mercado. La venta de localidades, los abonos, la presencia del público en las gradas contribuyen a potenciar económicamente al club. La venta de productos de mercadería como las camisetas con los nombres de los jugadores ayudan a sumar. Cuando en el caso de Messi, su nombre desaparece de la marca Barcelona todo cuanto se podía reaccionar con él está de baja.

Los clubes no estudian sus presupuestos como antaño basados en las cifras de ingresos naturales. En el Real Madrid, por ejemplo, existe una partida realmente extraordinaria que tiene que ver con las visitas guiadas. Con la contemplación de sus grandes trofeos, con todas las particularidades de la entidad. Hace años, don Antonio Calderón, entonces gerente, me hizo el favor de abrir la sala de trofeos para que la contemplara un paisano mío que gozaba de unos días de permiso de su convento de la Trapa de Dueñas. Había sido futbolista del Villarreal y quería conocer lo más brillante de la entidad madridista. Hoy quienes llegan a esa magna exposición tienen que pagar como si visitaran el museo del Prado. Parece incongruencia, mas hay días que en que tiene más visitantes el Bernabéu que el Prado. En el Camp Nou sucede algo parecido.

La pérdida del Barça le condiciona a volver a encontrar futbolistas que creen ilusiones en la sociedad civil. Prescindir de Messi ha servido al club para aminorar lo que iba a ser el déficit de esta temporada, pero la pérdida de valor sin el argentino no hay que cifrarla en la presente temporada. Hay un futuro imprevisible, pero en la cuenta de resultados seguirá contabilizada la baja de Messi.

Posdata. En el Valencia de Peter Lim, de nefasta administración, intentan mejorar la economía con despidos constantes en todas las parcelas del club. A este paso Lim se quedará solo. A lo peor es lo que pretende.