El reglamento no es dogma: es interpretable

Las grandes derrotas de la selección nacional de fútbol suelen llegar acompañadas de disgustos arbitrales. La victoria de Francia arribó no solo por su juego, sino también por dos decisiones arbitrales, que desde el punto de vista español, no son asumibles. Los expertos en arbitraje han decidido que el gol de Mbappé no estuvo precedido de fuera de juego. Para justificar la decisión han recurrido a recitar un artículo del reglamento que me recuerda a aquella lección de un profesor de matemáticas, don Felipe, que presumía de que un alumno suyo trabajaba en las aleaciones metálico atómicas por ecuaciones diferenciales. No entendí nada. Tampoco logré comprender las primeras líneas de las que no pasé del libro “Fundamentos de filosofía” de Adolfo Muñoz Alonso que las memoricé para justificar que había tenido el mamotreto en las manos, para afirmar a continuación que había cambiado de libro de texto. Tampoco conseguí entender lo de “díscolos y tránsfugas” de don Adolfo. Con el nuevo reglamento arbitral me pasa lo mismo. Dado que persistir en la tesis de que había fuera de juego al parecer es caer en la insignificancia intelectual, renuncio a discutir sobre esta cuestión, pero de ninguna a la que pudo haber sido decisiva.

Kounté desvió un balón dentro del área con el brazo, muy despegado del cuerpo,  y eso en tierra de cristianos es penalti. Para argumentar tal cuestión me remito a lo que le pitaron a Gayá en Mestalla. La jugada es más que similar y entonces hubo castigo para el Valencia y esta vez Francia salió de rositas. Las cuestión fundamental en lo que se refiere a la catalogación de las faltas está en la interpretación y cuando un penalti es interpretable ya la hemos cagado labrador. El reglamento arbitral, en teoría, es el mismo, pero no lo es. Es cuestión interpretable y ante tal respuesta conviene olvidarse para no hacerse daño al hígado.

Quienes dirigen ahora el fútbol mundial se sientan cada año para tomar en cuenta las nuevas variaciones que se producen en el juego y se pasan los años modificando el reglamento con lo que hemos llegado a situaciones auténticamente ridículas. Me gustaría que uno de los filósofos del balompedismo me aclarara las razones por las cuales se puede pitar penalti a Gayá y no a Koundé.

Posdata. En Barcelona siguen empecinados en que su equipo debe sujetarse al sistema de juego que le dio gloria. Absurdo deseo porque no el césped ya no están Xavi e Iniesta entre otros. “Lo que no pue ser no pue ser y además es imposible”, que dijo el Guerra, don Rafael.