Francia creyó más que Bélgica

Bélgica dirigida por el español Roberto Martínez se fue a Turín a romper el pronóstico que favorecía a Francia y con ello llegar a la final de la Liga Europa en la que está clasificada España. Estuvo a punto de ocurrir lo que en cierto modo habría sido sorpresa porque la derrotada es campeona del mundo. Los belgas se fueron al descanso con dos goles de ventaja y en la segunda parte y en el minuto 90, perdieron el partido. Theo Hernández, con remate de defensa inesperado batió a Courtois. Previamente, Benzema había marcado el primer tanto francés, y Mbappé, de penalti, logrado la igualada. Theo Hernández evitó la prórroga y rompió lo que había sido un partido cuyo resultado estuvo en el aire. Antes del gol del triunfo Lukaku batió a Lloris pero el tanto fue anulado por fuera de juego. La respuesta casi inmediata de los franceses acabó con la incertidumbre. Hasta el instante final, ambos equipos mantuvieron el juego de toma y daca que definió todo el partido.

Bélgica jugó al principio con tales precauciones que hacían prever que los franceses se harían con el partido. Roberto Martínez puso cinco defensas en línea, que mantuvo durante todo el partido, con lo que dejó para cualquier operación de ataque en los pies de De Bryune y Lukaku. Carrasco estaba como acompañante en la zona de centrocampistas sin que apenas se reparase en su presencia. Francia con la cobertura de Varane y el centro con Rabiot y Pogba tenía el apoyo de Griezmann y el peligro de Benzema y especialmente de Mbappé. Bélgica tuvo en De Bruyne la primera ocasión de gol y a medida que fueron transcurriendo los minutos el mando de Pogba y Rabiot fue descendiendo. Hazard entró en juego y fue determinante para el partido que por fin Carrasco pudiera correr por su banda con la misma eficacia que suele hacerlo en el Atlético. Carrasco se coló entre los defensas y sorprendió a Lloris con un disparo certero y cercano.

Se acercaba al final del primer tiempo y Lukaku, que había estado muy marcado por Varane y algún acompañante para dejarle sin espacio, entró con su potencia física por la derecha, se zafó de Hernández y casi desde ángulo inverisímil batió a Lloris. El guardameta francés que tantas veces ha salvado a los suyos esta vez no pareció el más eficaz. En ambos goles lo mejor que hizo fue No obstaculizar la dirección de la pelota.

A los galos se les notó la ausencia de Kanté, jugador que ocupa mucho espacio, roba balones, trenza jugadas y casi es el alma del conjunto. No obstante, tras el descanso lograron acorralar a Bélgica, que se sintió compensada con una defensa bien poblada. Pero sucedió que mientras la franceses fueron creciendo los belgas se acularon tanto que los peligros se sucedieron. Hazard fue retirado con síntomas de cansancio y Mbappé se convirtió en el arma con la que la defensa belga padecía lo indecible para evitar los goles.

Mbappé tuvo toques artísticos y tropezó demasiadas veces con los zagueros en su intento de llegar casi solo a la pobrería. No obstante, mientras sus compañeros lo vieron como la salvación y lo buscaron, los adversarios trataron de marcarle con más de un defensa y ello acabó siendo imposible. Bélgica, en la segunda parte, perdió muchos balones y únicamente intentó ganar con balones largos hacia Lukaku, que no es fino estilista y llevó mal la pelota en momentos en que tenía que llegar con ventaja al área de Lloris. Ganó Francia porque acabó buscando con más fe la victoria.