Courtois, antes que el gol de Rodrygo

Al Madrid no se le pueden perdonar goles porque al final, aunque haga menos méritos que el adversario gana el partido. Ocurrió en San Siro. Mandó más el Iner, hizo más jugadas de diana, pero la incapacidad de sus delanteros para alcanzar el tiro definitivo se juntó con el gran encuentro de Courtois, que salvó a sus equipo en varias ocasiones. Rodrygo marcó el tanto del triunfo en jugada en que participó Camavinga y con ello quedó resuelto el pleito. El Madrid volvió a ser el equipo de Liga de Campeones.

No corrió la misma suerte el Atlético que en el Metropolitano no pasó del empate frente al Oporto. El debú de Griezmann no ayudó en demasía. Menos fue Joao Félix que nunca se gana la titularidad.

El Madrid montó su estrategia en los contragolpes rápidos de Vinicius. Evitó la derrota en la primera parte gracias a las intervenciones de su portero Courtois. El Madrid colocó a Carvajal y Lucas Vázquez por la banda derecha para buscar penetraciones y defender mas firmemente. Quien evitaba los goles interistas era Courtois. La historia de los grandes éxitos internacionales en casi todos los equipos las figuras son los goleadores. Si el Madrid en la primera parte no tenía el partido patas arriba era por el guardameta. Valieron más sus intervenciones que cuanto intentaron un tanto incultamente sus compañeros de campo.

En el resultado tuvieron que ver Courtois y los delanteros del Inter. Lautaro tuvo un par de goles en sus botas y los malversó. En los ataques del equipo italiano participaron varios jugadores, pero ninguno tuvo acierto y se topó con las intervenciones del meta adversario. Hubo momentos en que las oportunidades interistas se repitieron.

El Madrid no mandó en ningún momento y pese a ello también se acercó en un par de ocasiones a la portería contraria. Fueron cuestiones casi circunstanciales. Como el remate de Militao en un corner. Vinicius, que deslumbró en Liga y pareció que con él se había hallado la piedra filosofal, no encontró su presencia en el campo hasta el segundo tiempo. Y lo hizo a su estilo electrizante. Tal vez porque su equipo jugó de manera muy sacrificada y ello restó posibilidades en las llegadas al área del Inter. En último extremo para suplir deficiencias siempre estaba Courtois.

El Atlético tenía enfrente al Oporto, tal vez equipo asequible y Simeone, por vez primera tuvo que decidir entre las figuras de conjunto. De entrada alineó a Suárez y Joao Félix. Dejó en el banquillo a Griezmann y Correa. En el equipo faltó acierto en la creación del juego y las jugadas para el lucimiento y acierto de los delanteros y la figura fundamental del encuentro fue Kondogbia que robó balones y estuvo siempre en el lugar idóneo. Simeone colocó tres defensas atrás y se la jugó con Kondogbia como guardián. En este sentido acertó plenamente porque el africano se multiplicó.

Cholo cambió el sistema de los tres centrales por el 4-4-2, dio descanso a Koke y Joao Félix, que sigue sin dar la medida de gran estrella como se le fichó. Griezmann entró en el campo y fue recibido con división de opiniones. Tendrá que dar el do de pecho para que quienes le silbaron le den el visto bueno.