Gran decepción en el Camp Nou

La primera jornada no estuvo para grandes alegrías. Falló el Sevilla en el debú de la competición. Sólo pudo empatar a un tanto. En el Camp Nou, Muller con la colaboración de Eric García, adelantó al Bayern, Lewandowski dejó su carta de identidad con dos tantos y en Villarreal, el Atalanta necesitó cinco minutos para ponerse por delante. Trigueros logró el empate. El triunfo se masticó en la segunda mitad con gol de Danjuma. La igualada en el descuento firmó la frustración villarrealense. El Barça fue la gran decepción.

El Barcelona sin Messi es un equipo sin alma. Depay aporta soluciones e ideas en ataque, pero da la impresión de que sin Ansu Fati y Dembelé no hay imaginación suficiente para justificar la categoría internacional de la entidad.

El Bayern tomó la batuta desde el comienzo y no hubo más melodía que la que salió de sus interpretes. El Barcelona tuvo bastante con mantener cierta igualdad en algunos momentos. Tuvo que dedicarse a defender con tres centrales, Araujo, que fue el mejor, Piqué y Eirc. La pelota fue propiedad de los germanos y hubo momentos en que se llegó a pensar en aquella infausta noche en que padeció una derrota humillante.

La diferencia que existe entre el conjunto germano y el barcelonés es evidente. Ni Pedri se puede clocar a la par de Goretzca, Kimmich, Upamecano o Pavard. Lewandowski y Sané, con Muller siempre presente, crearon más momentos de peligro de los deseables. Cada llegada al área de Ter Stegen era ocasión de gol. El portero tuvo que evitar más de una diana y hasta el final debió pensar que para esto no le habían convocado.

En boxeo, Koeman tendría que haber lanzado la toalla al ring porque el Bayern presentaba superioridad manifiesta. Bastante hizo el conjunto azulgrana con no padecer una derrota más descalificadora. El tanto de Lewandowski en el minuto 56 no hizo sino confirmar la distancia que en estos momentos existe entre el Barça y los grandes europeos. El tercero fue la guinda del pastel. El Bayern había merecido más.

El público con sus pitos responsabilizó a Busquets y Sergi Roberto cuando fueron sustituidos. Los cambios de Koeman con inclusión de los canteranos Demir, Gavi y Balde y el ya veterano Mingueza, no mejoraron la situación. La aparición de Coutinho fue esperanzadora.

En El Madrigal tampoco hubo mucha fortuna. Emery hizo varios cambios, que dieron el ritmo necesario para romper con las inseguridades del primer tiempo. El Villarreal, que ha hecho un gran esfuerzo económico no acababa de encontrar el camino de la victoria. Desde que ganó la Liga Europa no había ganado ningún partido. Contra el Atalanta se soñaba con romper la racha. Y tampoco.

La participación de Danjuma fue providencial y más aún la reaparición de Parejo que dio sentido al centro de campo y el pase para que el holandés consiguiera la diana que se acercó a la victoria.

Hubo récord en Sevilla. En cuarenta minutos, en el Sánchez Pizjuán hubo cuatro penaltis. El Salzburgo falló dos y el Sevilla, por medio de Rakitic, consiguió el empate. El equipo sevillano salvó los muebles en medio partido en que pudo haber sido vapuleado. Los defensas fueron incapaces de sujetar a Karim Adeyemi, delantero adversario, que creó constantes peligros para Bono. En el centro del campo Camará mandó en todo momento. Para rematar la función, En Nesyri cometió dos errores y fue expulsado. La segunda parte la jugaron los sevillistas en inferioridad numérica.