Más oro, mejor clasificación

En la clasificación general olímpica pesan más los oros que el resto de medallas. Escalar puestos en la tabla se consigue con la conquistas de los primeros puestos. Así ha sucedido que España llegó al decimonoveno lugar porque Sandra Sánchez oro, mejor indiscutible en kata y Alberto Ginés, en escalada, se adjudicaron las preseas auríferas.

Todos los triunfos son merecedores de plácemes porque ganar en una competición como la olímpica, aunque sea en disciplina tenida como de segunda división, tiene enorme mérito. El ganador dedica a su especialidad toda clase de sacrificios y horas de trabajo y se da la circunstancia de que a la hora de los resúmenes se suele ponderar más al que subió al podio que al quien se quedó cerca del mismo. Un suponer, un diploma olímpico, es decir un finalista en prueba atlética de la distancia que sea, carece del oropel del podio, pero batir el récord nacional, pongamos por caso, y colocarse entre los ocho mejores el mundo es de apreciar tanto como la medalla en especialidades de inferior repercusión mediática.

En atletismo, la delegación española todavía no ha alcanzado la gran distinción de la presea, pero lo que están haciendo chicos y chicas en el estadio ha sido y es meritorio por el hecho de haber discutido la victoria a atletas que son los mejores del mundo.

Han caído los “Hispanos” pero aún pueden ser bronceados y aunque el baloncesto nos ha sido esquivo otros equipos como los de waterpolo nos han de dar satisfacción final.

La semana defnitiva puede acabar siendo la compensación de algunas de frustraciones padecidas. Como dice la historia las derrotas olímpicas sirven para que se reflexione y se corrijan errores., Y en algunos casos se renueve un equipo como debe ocurrir en baloncsto.

Posdata. Javier Tebas plantó cara a los promotores de la Superliga europea. Al final, su argumento ha sido similar: buscar más dinero. Echando cuentas parece que el Barça puede renovar el contrato a Messi y el Madrid puede insistir en Mbapee.