Ningún récord es imbatible

Estamos a punto de afirmar que los récords mundiales conseguidos en Tokio van a ser insuperables. Estamos a punto de decir de nuevo que los marcados en  atletismo y natación no tienen margen de superación. Esta situación de mirada tan pesimista la hemos vivido desde el comienzo de los Juegos. La diferencia estriba en que lo logrado en la actualidad y en tiempos recientes ya no admite desinficiona rotundas. Recuerdo en mi debú olímpico cuando todo el mundo se entusiasmó con Mark Spitz y todos acabamos por considerar que aquello era estratosférico y no al alcance de los humanos. El estadounidense Spitz sigue estando en los grandes recuerdos, pero sus las marcas  han sido superadas por compatriotas suyos y mimbreros de otras nacionalidades.

Aki Bua cuatrocentista ugandés, dio la vuelta al estadio olímpico de Munich, rompiendo la costumbre de que la prueba era para blancos, y su sonrisa y sobre todo su marca quedaron impregnadas en la mejor de las memorias. Aki Bua no sería nada al cabo de los años.

En Tokio se han logrado récords mundiales en 400 vallas tanto en hombres como en mujeres y todos los antecedentes han quedado difuminados. Lo logrado por Karsten Warholm y Sydney McLaughrin ya tienen consideración dc récords imbatibles. En la final de hombres la hazaña estuvo en el hecho de que los tres primeros batieron la marca mundial.

La marca de Warholm ha servido para que se reabra nuevo capitulo en el atletismo. Un nórdico ha lanzado al mercado periodístico la teoría de que ciertas disciplinas ya no son propiedad de los negros. El campeón noruego habla de que nazca nueva escuela de atletas que compitan con éxito frente a los atletas de origen africano, que han tenido como propias e intransferibles algunas pruebas del estadio.

La medalla de Jordi Xammar y Nico Rodríguez en 470, ha sido nueva alergia para la delegación española que aún espera nuevas satisfacciones en waterpolo por los equipos masculino y femenino.

Posdata. Los Juegos se llevan la audiencia televisiva, pero la gran noticia ha estado en el fútbol. Javier Tebas ha conseguido un convenio económico con la empresa CVC que aportará 2.700 millones de euros a la Liga española. Golpe de efecto de la que se llamará Liga de Impulso. Directo de Tebas al mentón de la la Superliga de Europa.