Brasil aguarda a la Rojita sufridora

La clasificación de la selección española de fútbol para la final olímpica, compensó el pesar que produjo que, en baloncesto, Estados Unidos dejara en la cuneta al equipo que llegó con aspiraciones y ha terminado con la despedida de los hermanos Gasol y de alguno más, con lo que se ha cerrado una época de grandes triunfos. La madrugada nos trajo dos medallas más. La de plata de la gallega Teresa Portela, en K1-200, con 39 años y fortaleza y ánimo como una juvenil. Fue el premio a una trayectoria impecable. Joan Cardona, balear, aportó bronce en la clase Finn. En vela hubo dos cuartos puestos. Se escaparon los premios casi inesperadamente. El fútbol, con la victoria frente a los japoneses, produjo un espontáneo y sonoro grito en los lugares playeros porque el partido se siguió con la emoción de la tercera prórroga del equipo, que esta vez fue victoriosa sin necesidad de llegar a los penaltis.

En el fútbol ya no hay japoneses. Obdulio Varela, el gran capitán de Uruguay que hizo enmudecer Maracaná  y llevó a su equipo a la conquista del Mundial-50, para animar a sus compañeros solía decir que no había que preocuparse porque los enemigos eran japoneses. Para Valera, japonés era sinónimo de jugador torpe, de inútil para el fútbol. Si viera jugar a los japoneses actuales, seguramente, cambiaría de opinión. Al equipo español lo hicieron sufrir para llegar a la victoria. Tanto que, como suele decirse, acabó pidiendo la hora.

La olímpica dominó más, y consecuentemente, poseyó más el balón, pero le costó mucho salir de su campo. La presión de los adversarios dificultó el juego de ataque. Faltó fluidez. La alineación de Rafa Mir como auténtico delantero centro no cambió el sistema. No se aprovechó su altura y facilidad para librarse de los defensas para servirle balones en los que repetir lo que hizo ante Costa de Marfíl.

España ganó y, seguramente, tendrá todas las bendiciones porque lo que importaba era llegar a la final donde habrá que bregar para vencer a Brasil, que eliminó a México en los penaltis lo que significa que también llegara al sábado con piernas algo cansadas. El triunfo arribó, pero ello no debe ocultar que el juego empleado fue farragoso y empalagoso.

La mejor oportunidad la tuvo Mir. El portero le ganó la partida. En realidad los guardametas, salvo en el caso citado, no pasaron apuros. Hubo poco remate con intención goleadora. Es más, tampoco hubo constancia en los problemas en las aéreas. Los españoles, que crearon más situaciones peligrosas, no supieron resolver los momentos en que la zaga japonesa se vio medio desbordada. Bien es cierto que los dos centrales tuvieron actuación casi deslumbrante.

Los cambios tuvieron efecto benefactor. Soler ayudó a crear juego de taque y recuperación de balones y Asensio, cuyas actuaciones no han sido lo efectivas que de él cabe esperar, finalmente, fue autor del gol salvador. Su tanto fue producto de la calidad que se le ha destacado siempre.

En las pocas oportunidades españoles para marcar se produjo el ansia de algunos protagonistas que dispararon a gol aunque no estuvieran en las condiciones más óptimas en lugar de pasar la pelota al compañero que llegaba libre. Al término del encuentro, todo perdonado por conseguir lo que ya es medalla de plata y se luchará por el oro.

Posdata. En atletismo nos queda la opción de Katir, ciudadano de Mula, en los 5.000 metros.