Semana para la esperanza

Hemos entrado en la semana de la esperanza. Hasta el domingo, cuando se celebre la fiesta de la clausura, en la que los japoneses volverán a poner todo su ingenio como hicieron con la apertura, los españoles tendremos que seguir agarrados a la ilusión, a los resultados que nos devuelvan peso en el entorno internacional. Van a ser los días en que si hay medallas cerraremos el capitulo con alguna complacencia y si ocurre lo contrario volveremos a aquellos años en que había más lamentos que sonrisas.

El atletismo con la lesión de Ortega nos hemos quedado a verlas venir salvo sorpresa que no parece probable. Las alegrías van a depender, fundamentalmente, de los concursos de equipo.

El baloncesto ha entrado en el peor de los caminos porque hay que enfrentarse a Estados Unidos. Caer contra los estadounidenses no podrá parecer desdoro, pero evidentemente de haber superado a Eslovenia el futuro habría sido otro. Los balonmanistas continúan batiéndose como gente con ilusiones pese a la perdida del central Moro, el mejor defensor. En la estela se las posibilidades está el waterpolo. En ambas categorías han competido con solvencia.

Nos aguardan posibilidades en remo y piraguas Estaremos pendientes de Craviotto, que puede convertirse en medallista de primer orden y, como manda la tradición, a la contabilidad general deben contribuir los participantes en las pruebas de vela. En las distintas clases se aspira a obtener más de una presea. Ocurre los mismo con las piraguas con la K4-500 de Craviotto, Waltz, Arévalo y Rodrigo, junto a la K-1 y K-2.

El optimismo nos lleva a pensar en el boxeo, baloncesto de chicas y para remate aspiraremos a ganar alguna de las pruebas de ciclismo en pista con Torres y Mora, que ya han sido ganadores en competiciones internacionales.

Posdata. Será inevitable hacer comparaciones con los países de nuestro entorno. Con España no es oro lo que reluce.