España mejora, pero no tanto

España ya tiene siete medallas olímpicas con la plata de Ray Zapata en gimnasia, y el bronce de Ana Peleteiro, en atletismo. Tras la suma de ambas preseas el equipo español estaba en el puesto 24 de la clasificación general. En día con dos satisfacciones importantes, dos podios con peso especifico, nuestros vecinos italianos habían sumado ya 27, con cuatro de oro, ocho de plata y quince de bronce. Suiza, la nación rica en bancos, pero con menor población, sumaba doce con 3-4 y 5. Hacer comparaciones en estos momentos no es oportuno. Nos estamos complaciendo con triunfos, aunque la mayoría pequeños, pero todos meritorios, y tenemos que fundamentar nuestras posibilidades en no caer demasiado con respecto a otras oportunidades. Lo conseguido en Barcelona-92 no puede ser el baremo con el que midamos el deporte español, pero sk debemos considerar que la política que se sigue no parece ser la más exitosa.

Que triunfe Ray Zapata, discípulo de Gervasio Deferr, es síntoma de que con buena dirección y magníficos entrenadores se llega a ciertas cumbres. Zapata estuvo impecable en los ejercicios de suelo. Fue emocionante que saliera de cada cruce de la pista bien asentado en el suelo con saltos en que otros competidores no lograban tal fortaleza. Hubo minutos de nerviosismo mientras el dominicano, crecido en Canarias, aguardó que sus adversarios acabaran los ejercicios para comprobar si mantenía la segunda posición. Y llegó el abrazo de satisfacción con el entorno.

Fue también motivo de minutos de gran expectación el tiempo en que Ana Peleteiro, que mejoró el récord de España dos veces en su especialidad de triple salto, hasta que acabó la prueba y no fue superada por la cuarta clasificada. La gallega, de 25 años, dejó la marca española en 14,87. El concurso se cerró con el récord mundial de la venezolana Yulimar Rojas. El hecho, que en ese caso no es anecdótico, está en que Yulimar y Ana se entrenan en Guadalajara con el cubano Iván Pedroso que ha hecho de ambas dos medallistas olímpicas.

La selección de baloncesto perdió con Eslovenia a pesar de que Scariolo quiso reproducir el mangriñanismo (acción de marcar implacablemente a un contrario como hizo Mangriñán con Di Stéfano) colocando a Claver como secante de Doncic. Este no fue tan decisivo como en otros encuentros, pero mientras él era perseguido sus compañeros gozaban de mayor libertad y ello los llevó a la victoria. Nos espera Estados Unidos.

Posdata. La cosecha de medallas no ha terminado. Una de nuestras esperanza es navegar a toda vela.