Los Juegos, en el sofá del psiquiatra

Simone Biles ha llevado a los Juegos al sofá del sicólogo o del siquiatra, según se quiera interpretar. Simone Biles estaba destinada a ganar el medallero entero de la gimnasia y con ello superar casi por los siglos imágenes como las de Vera Caslasvka, o las heroínas de Munich y Montreal. Olga Korbut y Nadia Comaneci, respectivamente, dos niñas que suplieron la estampa de mujer de Caslavka, que por cierto, contrajo matrimonio en los Juegos México en 1968, con su novio y compatriota.

Olga perteneció a la URSS y Nadia fue rumana adscrita a un grupo de ciudadanía que había sido absorbida por los soviéticos. Contra ello, años después, refugiada en Estados Unidos, mostró sus discrepancias y puso sobre la mesa los problemas de orden psicológico que tuvo que superar por su condición de ciudadana obligada a la emigración.

Simone Biles ha levantado la alfombra debajo de la cual se han enterrado durante mucho tiempo las angustias que de todo tipo han padecido los campeones olímpicos. Casius Clay o Mouhamad Alí, campeón en Roma, al regreso a Estados Unidos se dio cuenta de que había vuelto a ser negro y acabó echando la medalla de oro el río de Louisville. Su decepción se convirtió en rebeldía hasta el punto de preferir la sanción a luchar en Vietnam.

Jesús Navas padeció un extraño síndrome que le impedía viajar y más recientemente, el baloncestista Alex Abrines renunció a un bien pagado puesto en la NBA, porque se sumió en una depresión, producto de una compleja situación psíquica, que le obligó a regresar a España. Hoy está en Tokio con la selección y recuperado.

Tal vez el caso más conocido fue el del supercampeón de natación, Michael Phelps, que ganó 123 oros y tras los Juegos de Brasil estuvo a punto de suicidarse.

En algunos de los casos más notorios la solución ha llegado por medio del psicólogo. La número uno del mundo en tenis, Naomi Osaka, abandonó Roland Garros con depresión y en Tokio, en casa, ha sido eliminada sorprendentemente por la castellonense Sara Sorribes. Tampoco ha salido de los Juegos psiquicamente muy restablecida.