Historias de mujeres olímpicas

En los Juegos Olímpicos se viven emociones estrictamente deportivas y se suelen olvidar las condiciones humanas de los protagonistas. Para ganar una medalla es el esfuerzo, el sacrificio, el abandonar las relaciones con los amigos y amigas porque el entrenamiento y el trabajo restan momentos para convivir con personas a la que se quiere o simplemente se admira.

Entre las mujeres las historias vitales en muchos casos son mucho más interesantes que las que deviene del deporte. Margot Moles, la primera española olímpica, fue una de las pocas esquiadoras del equipo español que participó en los Juegos de Invierno de 1936 y después comenzó la Guerra Civil. También practicó atletismo y natación. Dejó el deporte forzada por las circunstancias políticas. Su marido, Manuel Pina, fue fusilado por los franquistas, por falsa denuncia de su socio en un negocio, y ella se ganó la vida tejiendo piezas de lana en su casa. Ya no pudo ser profesora del Instituto Escuela donde tuvo entre sus alumnos al que fue ministro socialista, Fernando Morán.

En tiempos mas recientes la campeona en vela, Theresa Zabell, tras dejar la competición fue eurodiputada edl PP. En Bruselas ejercitó labores en pro del deporte. Si para Zabell tras los Juegos se abrió nuevo mundo no ocurrió lo mismo con la alavesa Maider Unda. Fue quinta en Pekin y bronce en Londres en lucha grecorromana.

Maider trabajaba en su caserío y participaba en toda las labores propias de la ganadería. Ordeñaba sus ovejas y con la leche fabricaba queso con denominación de origen Idiazábal. Después de largas jornadas de trabajo acudía a Vitoria a los entrenamientos. Y así, día tras día. Sus participaciones olímpicas no cambiaron su vida.

Carla Suárez padeció un linfoma del que afortunadamente se repuso y con férrea voluntad consiguió volver a las pistas de tenis. Fue eliminada en Tokio junto a Garbiñe Muguruza y el final fue de lágrimas de la pareja. Una, porque había jugado su último partido y la otra, porque perdía definitivamente a su mejor compañera.

Laia Palau está en los que presumiblemente serán sus últimos Juegos y ha sido la gran veterana de los mismos. Compite con el entusiasmo de etapa juvenil y es ejemplo para sus compañeras. Y ya ha cumplido 41 años.

Final triste por las condiciones en que se ha producido, el susto de Paula Badosa. El golpe de calor la llevó al hospital. Competir, buscar honores en el deporte, no es siempre divertimento y satisfacción por el hecho protagonizado. En esta caso no ha sido la derrota en la cancha lo que la eliminado cuando había sido motivo de felices pronósticos.

Posdata. El caso de la gimnasta estadounidense Simone Biles ha puesto de manifiesto que los largos, constantes y penosos entrenamientos pueden acabar creando problemas sicológicos. Las mujeres suelen padecer mayores presiones que los hombres.