Silencio e incertidumbre

Los Juegos de Tokio están condenados a vivir en la incertidumbre. La sospecha diaria del número de contagiados por el virus será la tónica de las dos próximas semanas. Ya se han dado varios casos y es previsible que haya goteo. Las precauciones que han tomado las autoridades sanitarias japonesas han sido extraordinarias y de ahí que haya quejas de deportistas y miembros de la prensa que han de pasar múltiples controles para garantizar que la idas y venidas no pongan en peligro la expansión de las contaminaciones.

Los problemas pueden ser constantes y nos podemos encontrar con que haya equipos que no puedan continuar la competición porque la mayoría de sus miembros ha de someterse a la cuarentena. No sería extraño que algún grupo de deportistas tuviera que abandonar la competición porque entre ellos ha habido contacto con contaminados. Problema añadido sería que algunos tuvieran que quedarse en Tokio a la espera de pasar su cuarentena. Y como añadidura, probablemente, se verían en el apuro de llegar a su país y acabar en un hospital.

Loa Juegos fueron aplazados un año y había ganas de romper con la maldición. Se tuvo en cuenta el problema de los deportistas que tras cuatro años de entrenamiento no podían participar en el mayor acontecimiento para el que se preparan.

Lo que no se podrá obviar es el estado de silencio en el que se van a desarrollar las competiciones. Ganar los cien metros o la prueba de maratón sin que haya nadie esperando y sin el placer de dar la vuelta al estadio envuelto en la bandera del país y recibiendo las ovaciones de los espectadores será una victoria descafeinada. Los ganadores no podrán recordar las alegrías compartidas. Serán triunfos más individuales que nunca. Y ello si finalmente los Juegos llegan a la clausura.

Posdata. El Atlético de Madrid está dispuesto a renovar su título de Liga. Por el momento está moviendo el mercado y reforzando el equipo. Madrid y Barça siguen en la operación salida.