Quieren hacer mudanzas

En tiempos de tribulación la mayoría de los clubes están locos por hacer mudanza. Sucede que a la mayoría le sobran fichas y con ellas en la nómina no es posible contratar a las estrellas que sea. Ni a los jugadores de medo pelo a los que aspiran algunas entidades. Verbigracia: el Valencia de Lim. El Madrid que es un grandísimo se topa con problemas tan agudos como el de Gareth Bale que no quiere irse y en el Bernabéu no lo necesitan. Por dos razones concretas: cuesta un imperio y no se puede confiar en él ni para amistosos porque nunca da la cara pese a que la tiene grande según constatan los dirigentes de la Casa Blanca.

En el Barcelona no saben que hacer con la serie de futbolistas a quienes es preciso dar la boleta para que dejen hueco en la cuenta de resultados. Sobre todo, para que los ingresos de Messi quepan dentro del plan de austeridad que exige el momento. Madrid y Barça a vista de buen cubero les han salido agujeros cercanos a los cuatrocientos millones. Con Bale en la nómina no se puede fichar a Mbpee.

En el Barça han empezado a soltar lastre, pero es insuficiente. Coutinho, obligatoriamente, tiene que regresar y no entra en los planes del entrenador, Ronald Koeman, y menos aún en los del presidente, Joan Laporta, que ha de vender, ceder o regalar al brasileño para que quepan los números de Messi.

Es tal la precariedad del mercado, o lo que es lo mismo, los dineros de los clubes, que no hay operación importante en que no aparezcan cambios de cromos. En esta tesitura, por ejemplo, en el Atlético de Madrid no saben si podrán recuperar a Griezmann, pero el tiempo tampoco están seguros de que continúen Joao Félix y Saúl. Los tres están incluidos en una operación en la que los protagonistas son tratados casi como mercancía.

Las penurias económicas son evidentes y pese a ello no creo que haya un solo madridista que crea de buena fe que Florentino no va a fichar a Mbpee.

Posdata. Bale tras el Brexit y la prórroga europea concedida, y finalizada, ha dejado de ser comunitario. Es un extranjero más. No cabe.