Italia tendrá más seguidores

A Inglaterra todavía se le recuerda el modo tan dudoso con que ganó el Mundial de 1966. Siempre quedó la duda de la ayuda arbitral y ahora, para llegar a la final, se ha valido de un penalti que no ha sido admitido como tal por millones de espectadores y especialistas en arbitraje. Inglaterra hizo una Eurocopa en la que prácticamente durante todo el campeonato ofreció la singularidad de poseer una defensa tan firme que no recibió goles hasta el que le marcó Dinamarca en la semifinal.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea le restó las posibles simpatías que futbolísticamente podía tener su equipo. En la primera fase cayeron Escocia y Gales y se soñó que con las eliminatorias el torneo se quedara sin una selección británica. No fue así y la esperanza de que cayera con los daneses se esfumó por un penalti cuya supuesta ilegalidad arrastrará hasta la finalización del torneo.

Los ingleses no reúnen tantas simpatías como los italianos. El juego de los transalpinos es muy distinto y en ocasiones se le acusa de ser muy amarrategui y de especular tanto que una vez conseguido un gol se dedican a mantener la ventaja con una defensa muy cerrada.

En España hay cierta sensación de que los italianos  no merecieron pasar. Los españoles fallaron en los penaltis después de no haber encontrado la formula para haber batido con anterioridad a Donnarumma.

La final será gran espectáculo porque el juego confrontará dos sistemas muy diferentes. Los ingleses practican fútbol más directo. Los italianos sin llegar al toque español también pretenden poseer la pelota.  Desde el punto de vista de los espectadores imparciales la final merecerá la pena. Los ingleses aspiran a ser eurocampeones por vez primera. Tengo para mí que la mayoría de los españoles estará al lado de los italianos. Ya es ironía que la final se juegue en casa de los ingleses. Ha sido una idea perversa de un campeonato con tantas sedes.