La Roja perdió, pero ilusiona su futuro

Fue en la tercera prórroga jugada por España. Fue en el segundo acto de lanzamientos de penaltis. Unai Simón quiso ser de nuevo héroe y detuvo el tiro lanzado por Locatelli. Pero fallaron Olmo, que envió el balón a la grada y Morata que chutó con el tobillo, flojito y raso. Y se acabó la aventura. Terminó la andadura que comenzó con muchas dudas y la Roja se fue a casa cuando había surgido la ilusión, cuando el equipo había dado muestras de la valía que en principio no se le suponía.  Cayó tras un gran esfuerzo y después de igualar el resultado que se había puesto en contra. La selección hizo gran esfuerzo, no perdió la fe en ningún momento y al no aprovechar los momentos dulces tuvo que acudir al momento en que el menor error cuesta la eliminación. Morata, que en jugada con Olmo, que le dio un pase magnífico no pudo acabar su participación de manera gloriosa. Fallar el penalti fue el error que no esperábamos. La derrota, sin embargo, no debe sumirnos en la depresión. La selección de Luis Enrique, pese a las muchas polémicas que levantó con llamadas y ausencias, finalmente, ha cubierto la etapa satisfactoriamente porque se adivina porvenir. Es lo mejor que puede decirse de un equipo que en dos ocasiones ha sido capaz de levantarse.

España e Italia son dos selecciones sin la estrella mediática que condicione el juego. Ambos conjuntos salieron a jugar con la consigna de que desde el trapecio hay que jugar con red. Ninguna concesión, ningún minuto de estudio, siempre jugando a la mayor velocidad posible. España mantuvo más posesión y hasta dispuso de varios disparos a puerta. Los italianos que penetraban con la izquierda con Emerson e Insigne siempre apoyados buscaron la puerta de Unai que en el minuto 45, vio como la pelota se estrellaba en la cruceta de su portería.

Italia buscaba el ataque con menos toques que España. Jugaban de manera más vertical y buscando con pases largos la llegada a las inmediaciones e Unai, quien hizo una salida incompresible que, afortunadamente, los italianos con la puerta vacía no consiguieron marcar. Para los españoles más dispuestos a tiro a puerta, con Dani Olmo especialmente, la posesión cerca de Dannamarumma era muy difícil. El centro de la zaga con los dos Escipiones, los dos centuriones Publio Cornelio Escipion, Chiellini y Marco Cornelio Escipión, Bonucci, defendieron su cerco ante las intenciones de Ferrán Torres, Olmo y Oyarzábal quien intentó un disparo de los que entran uno cada cien, pero la intención bien vista estaba..

España dominó más jugó mejor aunque siempre pendiente del pase corto más que el largo del contragolpe por el que los italianos alcanzaron el gol. Italia con el tanto de ventaja se dedicó a volver donde solía, a lo que siempre ha sido, a defender el gol, a poner todas las dificultades posibles para mantener el resultado. Cuando pretendió mantener su tempo llegó el empate. Y en la prórroga tampoco mantuvo más dominio. Italia se tomó en los penaltis la venganza de aquellos en que Cesc los envió a casa.