Unai Simón y Sommer dos héroes

Fue preciso llegar a la prórroga. Fue necesario llegar a los penaltis. Fue maravilloso que Unai Simón parara dos de las penas máximas. Fue fundamental que Oyarzábal, en el último disparo, batiera a Sommer quien se había convertido en la gran muralla contra la que se estrelló España durante el partido y en los lanzamientos desde los once metros. Un vez más, Suiza se había convertido en el equipo que parara a España. Esta vez estaban en juego las semifinales de la Eurocopa. En esta ocasión, cuando se habían lanzado las campanas al vuelo tras eliminar a Croacia y, sobre todo, después de marcar diez goles en dos encuentros anteriores, parecía obligado que ganara España. Empezó el partido bien y acabó angustiosamente. Hubo ventaja en el marcador y en los tiros definitivos, los de castigo hubo suspense hasta el último instante.

España que no hizo el mejor partido de la competición acabó arreglando, lo que estuvo a punto de ser un fracaso, en los minutos en los que hay que tener la mente muy templada. En ello brilló por encima de todos Unai Simón, el portero más contestado de los últimos tiempos y quien hizo posible llegar a las semifinales. Unai detuvo dos tiros y un tercero se fue a las nubes. Olmo, Gerard y Oyarzábal marcaron los tres goles que valieron el viaje a Londres.

A la inspiración y a la fortuna no se les espera. Llegan cuando se está trabajando, Así arribó el gol de España en jugada en que empezó Ferrán acabó en córner y en la salida del mismo Jordi Alba remató a bote pronto desde fuera del área y la suerte se alió con el disparo y Zakaria desvió la trayectoria lo puso imposible para el portero parapenaltis, Sommer. Este que eliminó a Francia no puso hace los mismo que España.

Fue un espectacular comienzo, pareció que todas las incertidumbres, todas las precauciones ante una selección que nos amarga la existencia iban a quedar varadas. Los españoles salieron al campo con la misma fe con que derrotaron a los croatas. En todas las jugadas en que estaba la pelota en discusión, normalmente, había dos jugadores españoles contra un suizo. Se trataba de no perder el balón. Había que insistir en los ataque por las bandas. Ferrán y Sarabia, que alternaron sus puestos, pusieron en los primeros minutos las mayores oportunidades para llegar al área suizo. Ferrán incluso mandó uno de sus centros en los que se busca la cabeza del rematador. Azpilicueta fue quien mejor entró en esta función.

A medida que fueron transcurriendo los minutos dio la impresión de que había que nadar y guardar la ropa. La ventaja de un gol merecía la pena conservarla.

Los suizos no cedieron terreno porque formaron un entramado por el que los españoles no acaban de encontrar el hueco. Esta situación llevó el juego a cierta parsimonia. Desde el campo español no se hallaron facilidades para crear las jugadas de ataque. Por el contrario los suizos se atrevieron a poner en jaque a nuestros defensores y consiguieron sacar varios saques de esquina que fueron un alerta que hubo que tomar en cuenta para evitar la igualada.

El empate llegó en el instante de fortuna que se habían trabajado los suizos. En mal despeje de Laporte rebotó en Pau y llegó el empate. Suiza se envalentonó y puso a los españoles en una especie de modorra. Antes las dificultades para llegar al remate de gol comenzaron los pases horizontales, los manoseos de la pelota entre los defensas y especialmente los centrales porque no se encontraba el modo de cruzar la barrera helvética.

Luis Enrique optó por modificar el equipo y el lesionado Sarabia suplió Olmo, pero después se fueron sucediendo los relevos. Entre los últimos el de Rodri, tal vez porque lo quería para los penaltis. Y falló. Marcos Llorente, Oyarzábal y antes Gerard Moreno que sustituyó a Morata, buscaron el gol y fue entonces cuando surgió Sommer. La expulsión de Freuler dio ventaja numérica los españoles que se volcaron en la portería suiza. Hubo ocasiones para marcar de los que en otros momentos sin la angustia del resultado, se consiguen. Hasta Gerard, tan certero siempre, no pudo batir a Sommer.

La prórroga fue dominio español y la defensa suiza mantuvo con firmeza su zona y no quedó otro remedio que los penaltis. Al comienzo de los mismos hubo que recordar que era el sexto consecutivo que fallaba la selección. Afortunadamente, todo acabó felizmente.