La vuelta del público, incógnita

Han anunciado la vuelta al cole y en estos momentos la gran duda estriba en saber si vamos a tener alumnos para llenar las aulas. En los medios informativos pronosticamos que el público está deseando volver a las gradas. Se dice que hay hambre de fútbol. Se dice, al mismo tiempo que el regreso del personal civil a los graderíos servirá para paliar las enormes deudas que han acumulado los clubes en el año de pandemia. En teoría la noticia de que habrá público, es cuestión que aún ha de pasar por los tamices de las distintas comunidades autónomas. El anuncio es tan confuso que no se puede tener norma fija, igual para todos.

Al margen de lo que las decisiones gubernativas decidan, también con las sanitarias en la chepa, no está nada claro que lo que se ha tenido como noticia esperanzadora tenga conformación a la hora de la verdad. Los partidos de la selección nacional no han tenido el seguimiento de otras veces. Los partidos que se han ofrecido por televisión tampoco han acreditado espectadores en cantidades millonarias. Los entusiasmos por la Roja podrán subir de tono si se pasará de cuartos de final. Indudablemente crecerían las expectativas y volveríamos a presenciar entusiasmos indescriptibles. Pero no tanto. Se nota en el ambiente que la pérdida del hábito de acudir a los estadios ha rebajado las ansias por vestir las camisetas, ondear las bufandas y cantar los triunfos de nuestros equipos.

Expertos en cuestiones sociológicas sospechan que hay una parte de los aficionados, los más jóvenes, que con la pandemia han perdido parte de sus grandes querencias. Aún quedan millones de aficionados que acudirán a los campos con el fervor de otros tiempos, más se corre el peligro de que aumente considerablemente la media de edad de los asistentes. Ocurre ya en los toros, espectáculo en el que hay más espectadores de cincuenta que de veinte.

La salida del año de la pandemia está llena de incógnitas.  De momento, el mercado está parado hasta para los grandes. Hay más ansias de venta que de compra. La Roja podría ejercer de efecto balsámico. De momento, en el fútbol, solo tenemos dosis de placebos.

Posdata. Luis Enrique comprobó que algunos cambios fueron beneficiosos y el fútbol directo y más vertical animó al resultado contundente. Suele dar mejor rendimiento colocar a los mejores en su sitio natural.