Luis Enrique, indultado camino del calvario

La selección española de fútbol estaba yendo de Herodes a Pilatos y al borde de la crucifixión le llegó el indulto de los goles. Luis Enrique estaba ya en el portal de las despedidas a pesar de que vaticinaba que continuaría. La eliminación de la Eurocopa no la habrían soportado los dirigentes de la Federación y él habría sido pasto de las llamas de los medios informativos. Al seleccionador, al margen de los errores que le hemos adjudicado algunos, independientemente de la lista en la que también algunos hemos anotado ausencias y más de una presencia innecesaria, se le tienen pocas simpatías en Madrid. Todavía no se le ha perdonado su tránsito del Bernabéu al Camp Nou. En este aspecto tiene menos fortuna que quienes hicieron el camino al revés. Figo, por ejemplo, incluso cuenta con turiferarios que le ríen sus salidas de pata de banco contra el Gobierno. Luis Enrique, según personas de mi confianza, es un individuo con quien se puede tomar café cada domingo cuando se junta en las carreteras barcelonesas con aficionados al ciclismo como él. El Luis Enrique del que se prendan los ciclistas se parece bien poco al que acude a las conferencias de prensa para hablar de las selección. No es muy dado a aceptar polémicas sobre los equipos que compone. De vez en cuando, solo de vez en cuando, pronuncia alguna frase que hace sonreír. El seleccionador no es individuo de tertulias.

La selección estaba tanto en peligro de eliminación como de la gran frustración. Caer en la primera ronda habría sido más que una desilusión. El equipo nacional con espectadores de ocasión y con muchos de ellos propensos a las silbatinas, no ha tenido el mejor de los ambientes. El terreno de juego realmente no era el más propicio para determinados sistemas. Resulta sorprendente que cuando se tienen tantos días para prepararlo se llegara a la competición con un césped en el que la pelota botaba más de lo debido.

No fueron las condiciones del campo lo que impidieron mejores resultados. Hubo, en mi opinión, errores en la composición de los conjuntos e ideas poco claras sobre el modo de jugar. La victoria que ha terminado por dar brillo ha llegado con cambios sustanciales en el once. Más velocidad y menos pases horizontales, Una característica de lo vivido ha sido la cantidad de futbolistas a los que ha recurrido el seleccionador. Ello, sin duda, ha sido consecuencia de no tener muy clara la alineación titular. Contra Eslovaquia se avanzó y ello trajo la goleada. De todas maneras, aún en tarde tan apoteósica, Luis Enrique cambió demasiados jugadores. El calor y el cansancio obligan a las rotaciones y con el marcador tan favorable no es peligroso dar juego a quienes pueden ser útiles en las próximas confrontaciones. Sin embargo, algunas decisiones son síntoma de que todavía tiene dudas.

Posdata. El Madrid despidió a Felipe Reyes en acto más entrañable que el que vimos para decir adiós a Sergio Ramos. Ambos son muy diferentes. Felipe estuvo impecable en su discurso. Tuvo en sus mejores recuerdos su nacimiento baloncestístico en la cantera de Estudiantes con el que fue campeón de Copa por primera vez.