Italia presenta candidatura

Italia tiene obligación moral de postularse como candidata en todas las competiciones internacionales. Tras la frustración padecida con el mundial de Rusia, los italianos hicieron la reflexión que les ha llevado a mantener una racha extraordinaria. Llevaban veintinueve partidos sin perder y el mismo número en goles marcados. Contra Suiza tenía la oportunidad de convertirse en la primera selección clasificada para los octavos de final y lo logró. Se hizo con el balón desde el comienzo y sus hombres de vanguardia, Insigne, Inmobile y Berardi, con la colaboración del incansable lateral izquierdo, Spinazzola, se adueñaron del ritmo del partido y apuntaron muy pronto a que la victoria iba a ser suya, Dos goles del inesperado Locatelli dejaron el partido definido. Immobile puso la guinda.

Chiellini, el capitán, que cantó el himno con furia, se lanzó al ataque en un córner y marcó. Se valió de un rebote en el brazo y ello le impidió celebrar adecuadamente el tanto aunque no se arredró cuando la insinuaron que podía ser anulado. Y así fue. Chiellini se lesionó unos minutos después y se tuvo que retirar. La noche no fue la que deseaba.
Locatelli puso a Italia en acción de ataque fulminante. Desde el centro del campo lanzó a Berardi y éste llegó hasta el fondo del campo desde donde retrasó la pelota. Locatelli llegó a tiempo para rematar. Esta vez no hubo dudas reglamentarias sobre la diana.

Suiza es equipo que suele dar disgustos en grandes acontecimientos y de ello sabe algo España en el Mundial en que se proclamó campeona. Plantó cara pero Embolo no estuvo tan incisivo como en el partido inaugural y Shaqiri lució pero sin rematar con posibilidades reales. Pese a la desventaja los suizos no lanzaron la toalla y lucharon hasta el final. En la mejor oportunidad de la noche el guardameta Donnaruma dejó constancia de que estaba en el partido y evitó el tanto.

A los italianos se les escapó más de un ocasión para batir al meta suizo y ello fue producto de su individualismo. Todos quieren el gol y con este desmedido afán, en ocasiones, son incapaces de ceder el balón al compañero mejor colocado. Ello tuvo consecuencia que se llegara al descanso con escasa ventaja.

En la segunda parte los mayores errores fueron italianos. En los mejores contraataques, con todas las ventajas para marcar, faltó puntería y lo que pudo haber sido goleada espectacular se cerró con el tercer tanto marcado por Inmobile que dejó a los suizos sin ilusión. Los italianos jugaron a tope siempre, robaron balones como muchachos que buscan notoriedad y ello fue la consecuencia de que no hubiera otro mando que el suyo. Italia nos reconfortó con el gol desde fuera del área. Locatelli e Inmobile ejercieron de artilleros espectaculares.