Partido entre invisibles

Era menester aguardar a la segunda parte del España-Portugal para que el juego dejara de ser protagonizado por invisibles. La mayoría de los futbolistas fueron figuras difuminadas. Aguardábamos la aparición de Cristiano Ronaldo y Joao Félix por parte portuguesa y solamente vimos pequeños apuntes. Cristiano compareció en modo y forma en tres ocasiones después del descanso. El juego fue más español que luso, pero faltó mayor precisión en el ataque para transformar las llegadas al área con remates a gol. Por lo que respeta a la selección española mientras algunos habían avanzado que se trataba de una revolución, lo más sensato en el futbol, salvo casos excepcionales es acudir a la evolución, tampoco vimos actuales sobresalientes. Todos bien, gracias.

Luis Enrique no se conformó con hacer una alineación que pretenda futuro. A no ser que lo que propuso se convierta en un mañana  alentador. Luis Enrique, seguramente, quiere convertir a Marcos Llorente en auténtico lateral derecho. Probablemente, piensa que colocar a dos centrales zurdos no es cuestión impropia porque si ambos son solventes no hay problema para detener a los delanteros adversarios. El seleccionador no tiene problemas para contabilizar historiales. Le basta con la opinión que tiene de los jugadores a los que llama. No le importa, por ejemplo, que entre los titulares haya varios seleccionados que han sido más suplentes que titulares en sus equipos. Algunos han sido solamente mediopensionistas. Quizá lo que desea el seleccionador es ir haciendo camino al andar. Lo malo es que en el futbol no hay propuestas a largo plazo. Lo que cuenta, lo que se desea, es ganar.

Portugal logró equilibrar el juego durante la segunda mutad, pero las ocasiones de gol fueron españolas, La última con Morata en excelente posición largó el balón al larguero. Era en uno de los dos minutos de prolongación. Con anterioridad., Ferrán Torres cabeceó en el saque de una falta y Rui Patricio hizo la parada de la tarde. El propio Ferrán aún remató en otra ocasión, pero éste, ni Morata lograron el tanto que en teoría se merecía conseguir.

Portugal hizo los cambios previstos y entre ellos dio entrada Bruno Fernándes pieza básica del equipo. España también recurrió a los cambios y en ellos Luis Enrique dio paso a Pedri, Koke, Eric García, Rodri, Gerard Moreno y finalmente entró Diego Llorente por Laporte que se sintió lesionado. Los cambios no consiguieron modificar el juego. Tantas variaciones propias de un partido amistoso no acaban por descifrar las mejoras necesarias para que haya un fútbol más fluido. Tanto jugador casi de repesca no contribuye a que se vislumbre la posibilidad de una alineación creíble. Una alineación que se pueda recitar con al menos ocho nombres fijos.