Ancelotti, acierto de último recurso

El Madrid pasó en veinticuatro horas de la ausencia de Zidane a la llegada de Carlos Ancelotti. Éste no estaba en principio en los afanes del club. Hubo por delante varias opciones y todos ellos entrenadores con apellido italiano. Sucedió lo inesperado: Florentino volvió a apostar por lo seguro. Ancelotti tuvo estancia madridista que gustó a los diligentes y aportó triunfos futbolísticos. Ahora ha vuelto cuando la plantilla necesita remodelación a fondo. El contrato que ha firmado le obliga a soportar las vicisitudes de la composición de la plantilla que no ha de ser lo entusiamante de otras veces.

Ancelotti hizo buenas migas con Florentino y, en general, con todo el personal de la casa. Es hombre educado con buena mano para manejar el vestuario y de actitudes de las que no se pueden esperar sobresaltos. Del elenco actual conoce a algunos, pero ha de tener en cuenta que la parte que mejor domina es veterana y no es precisamente el lanzamiento hacia un futuro espléndido. Hay que confiar en él, aunque su segundo paso por el club podría ocurrir que fuera más complicado que el anterior.

La labor de Ancelotti no será plácida porque el estado actual de las cuentas no le pueden proporcionar fichajes deslumbrantes, jugadores que suplan con efectividad a algunos de los veteranos, y va a tener como deberes inaplazables la decisión sobre los jugadores cedidos como es el caso de Odegaard. El Madrid no tuvo buen tino en años anteriores con la salida de jugadores de la cantera que han triunfado en Europa y se han revalorizado enormemente, como Achraf. El nuevo entrenador ha de plantearse la función que pueden desempeñar algunos de los cedidos como Ceballos, jugador que no ha contado en absoluto para Zidane. La renovación tal vez tenga nueva vía: la adaptación de los jóvenes a quienes no se ha dado respaldo.

Tengo para mí que Ancelotti no planteará graves problemas a la dirección del club. No creo que sea ajeno a los problemas económicos de la entidad. Ha llegado casi como último recurso y probablemente Florentino acabará felicitándose por la decisión. De momento no se le puede catalogar de sargento de hierro. Es más bien lo contrario. Dialoga con los futbolistas y sus decisiones no están fundamentadas en presiones exteriores.

Posdata. Aseguran que Koeman seguirá al frente del Barça. Tiempo por venir, futuro.