Poco dinero, más trueques

Griezmann

El fútbol mundial que ha gozado de economía generosa y ha firmado contratos de largo alcance, se está preparando para el verano en el que va a volver la más antigua de las transacciones de mercado: el trueque. La pandemia ha dejado la economía de la mayoría de los clubes y casi especialmente la de los grandes, en situaciones muy precarias. Lo más divertido para la prensa deportiva es especular sobre grandes fichajes. No hay día en que no se manejen nombres de futbolistas y entrenadores con cierta profusión. Es el mejor de los divertimentos cuando los grandes aspectos competitivos ya están acabando o con fecha fija de finalización como ocurre esta semana en que la Liga cubrirá su última etapa.

El asunto no es únicamente español aunque da la impresión de que es el más sensible. El Madrid no tiene medianamente pergeñado el futuro inmediato. Hay tantos nombres sobre la mesa, comenzando por el entrenador, y cabe seguir haciendo cábalas por lo que puede suceder cuando Florentino Pérez eche cuentas y diga hasta donde se puede llegar. Lo del Barça da la impresión de ha llegado el auxilio para pecadores con los 500 millones de euros crédito de Goldman Sasch. Laporta emana optimismo, pero ha de contratar un entrenador y se supone que con este tendrá que pactar el cambio de ropero. El traje actual no sirve para los grandes eventos. Del Barça se aventura el cambio de Griezmann por Joao Félix, trueque que parece despropósito. El Atlético, que está a un paso de ser campeón, calla porque a estas alturas de la función no es conveniente hablar de entradas y salidas porque los jugadores han de afrontar el partido de Valladolid sin que nadie ponga en cuestión su futuro.

Posdata. La lista de internacionales que ha de dar Luis Enrique contendrá, como suele suceder, alguna revalorización para el mercado.

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