El VAR sigue siendo válido

El VAR es un instrumento que ha venido a mejorar el grado de justicia que necesitaba el fútbol. Este sistema deja fuera de lugar las suspicacias de los clubes que se sienten perjudicados y, por el contrario no cuenta con los plácemes de los que se dicen agraviados. En realidad, en el fútbol no hay perjudicados de manera absoluta ni tampoco beneficiados. Eso era antes cuando el árbitro mandaba sin que nadie pudiera corregirle. La tecnología se reclamaba hace años. Se empezó por defender la línea de meta para que no hubiera goles fantasmas. Se pidió después el apoyo para jugadas confusas en que las imágenes se pueden ver mejor, pausadamente, que en los segundos en el que árbitro ha de dictar sentencia.

El VAR no puede tener a favor todas las opiniones de futbolistas, entrenadores, dirigentes y periodistas porque desde la posición de cada uno nos manifestamos según el color del cristal con que se mira. Todos tenemos en la memoria árbitros cuyas actuaciones nos parecieron mediatizadas por intereses espurios. Por ejemplo, pasar de miembro de una oficina bancaria a director de la misma. Aquellas nefastas actuaciones ahora no se pueden dar. Ocurre, sin embargo, que todavía tenemos discrepancias sobre lo que se viene produciendo: las interpretaciones. Hace meses me mostré contrario a que hubiera distintas maneras de ver una acción. Ha pasado el tiempo y seguimos pendientes de cómo ve un juez y dictaminan o avisan los del VAR, una acción que en distintos momentos, en diferentes partidos, ha sido juzgada de manera distinta. Pese a ello el instrumento continúa siendo válido.

Esta temporada, lo señores colegiados -tal vez lo justo sería llamarles ahora comisionados puesto que ya no pertenecen a un Colegio, sino a un Comité- juegan con la ventaja de que no hay gentes en las gradas, Las desaprobaciones multitudinarios no existen, Todo lo más es oír el grito de un suplente que desde la grada muestra su desacuerdo. Pero para ello está el chivato, el cuarto colegiado que siempre está atento a esta clase de manifestaciones, que nunca son consideradas libertad de expresión, y conllevan sanciones disciplinarias.

Ha habido algunas ocasiones en que se ha producido controversia sobre el dictamen arbitral y, evidentemente, no siempre se ha juzgado con el mismo criterio. Y a pesar de todo, el VAR ha evitado una larga serie de errores que en muchos casos no eran juzgados como tales, sino como actuaciones mediatizadas. El VAR, pese a sus defectos, los que proporcionan los humanos que lo manejan, sigue siendo útil.

Posdata. Tengo la impresión de que quienes más aborrecen el VAR son quienes con el solo criterio de un árbitro se sentían más protegidos. Y no eran los pobres de la parroquia.