El Villarreal salva el honor español

A la quinta fue la vencida. La oportunidad de ser finalista en Europa fue aprovechada esta vez. El Arsenal no pudo equilibrar la derrota de La Cerámica. El Villarreal, cual Submarino que emerge para constatar que puede navegar sin el peligro de los torpedos enemigos, navegó con el  puerto  a la vista. Es el único equipo español finalista en Europa. Es el conjunto que ha reventado la posibilidad de que las dos finales continentales las ocuparan cuatro equipos británicos. El brexit no ha sido total.

Al Arsenal le bastaba ganar por un tanto a cero para ser finalista. El equipo castellonense tenía que manejar el resultado hasta el final aunque hubiera minutos con cierta angustia. En la segunda parte hubo una salida preocupante porque los ingleses parecían más decididos que en el medio tiempo anterior. Los amarillos lograron templar las embestidas y volvieron a manejar el ritmo del juego. La fase final en la que el Villarreal es especialista histórico en perder los partidos en los últimos instantes esta vez rompió con tal maldición. El esfuerzo físico fue enorme y la voluntad por el triunfo prevaleció. Los grandes problemas surgieron con las salidas en falso de Rulli, portero que juega en los partidos coperos. Es una monomanía de los entrenadores que quieren mantener al suplente con ilusión y ello es peligroso porque la inactividad se acaba notando. En los balones aéreos fue más eficaz Albiol, inconmensurable todo el partido.

Mikel Arteta y Unai Emery, dos entrenadores vascos, plantearon el partido Chelsea-Villarreal con la recomendación que para esta clase de encuentros instan a sus jugadores. Hay que ganar, pero lo importante es no cometer errores. Esta clase de eliminatorias, cuando hay cierto equilibrio entre los contendientes, suelen resolverse, si no hay precaución, de manera casi insospechada. Hay que sujetar el balón, cuidarlo y mantener el juego lo más lejos posible de las áreas. Con estos sentimientos conservadores el fútbol tuvo pocos momentos realmente emocionantes. El primero fue un remate de Samu Chikwueze que resolvió Leno acertadamente. El segundo fue un remate de Abumeyang que se estrelló en el poste derecho de Rulli.

La constante del juego fueron los intentos villarrealenses por la banda derecha hasta que Samu se lesionó y fue sustituido por Yeremy Pino y por la izquierda con Pedraza intentando el pase de gol. Los ingleses hicieron algo parecido con Shaka y Pepe que intercambiaron las bandas. Los centrocampistas del Submarino, con Parejo y Coquelin al mando, Trigueros no fue esta vez tan participativo, impidieron que Odegaard lanzara a sus compañeros. El momento más apurado del Arsenal fue un medio despeje del valenciano Pablo Marí. Este y Ballarin fueron la participación española en el conjunto británico.

El Arsenal jugó más al contragolpe rápido y el Villarreal estuvo más lúcido cuando mantuvo la calma y trató de ser dueño del balón. Al equipo le faltó más profundidad porque Alcácer no recibió una sola pelota para rematar y Gerard tuvo solo una y no pudo convertirla en gol. La ausencia de Sami privó al conjunto de jugadas cercanas al área y con peligro.

La meta está alcanzada. Por fin, una final. La competición, por una vez, no le ha sido esquiva. Es finalista a pesar del injusto penalti con que fue castigado en casa. Gdansk ya no es ilusión: es realidad.